Una de las grandes sorpresas que me llevé cuando visité por primera vez la iglesia de San Cernin, en Pamplona, fue el guerrero medieval que a caballo campeaba sobre el interior de la entrada principal del templo. Me llamó la atención la dimensión del relieve, bastante grande para el tamaño que nos tienen acostumbradas las esculturas góticas. También me pareció curiosa la ubicación, sobre el arco de salida del templo. Y por último, su perspectiva lateral, también poco habitual en el arte de esta época.
En ese momento estaba haciendo el Camino de Santiago, y llegué a pensar que representaba a un caballero que peregrinaba hacia la tumba del apóstol. A ello me llevó la mano divina (de Dios) que aparece a al derecha y arriba y también la dirección que toma el caballo, la dirección que le indica la mano, que lleva hacia occidente, hacia Santiago.
La lanza que lleva en realidad es un estandarte, que si miramos bien, porta la cruz, igual que el escudo del caballero. Ello lleva a pensar que se trata de un cruzado. Caballero que se dirige a las Cruzadas siguiendo el mandato divino representado por la mano de Dios. Recordemos como convocó la primera cruzada el papa Urbano II, con la conocida expresión: ¡Dios lo quiere!
La iglesia de San Cernin fue construida en los siglos XIII-XIV. En el barrio franco seguro que conocían la historia del rey cruzado de su tierra de origen y lo quisieron representar como homenaje por su vida guerrera dedicada a la defensa de Cristo. Y en San Cernin, para los siglos venideros quedó sobre el interior de la puerta de la iglesia, como para indicar a los que salían del templo que ahí fuera seguía la obligación de defender la Cruz en una tierra donde se seguía luchando contra los musulmanes tras acabar las últimas cruzadas en Tierra Santa. Y es que la Reconquista no había acabado…
Bien por la interpretación del Caballero Cruzado de la Iglesia de San Cernin. Tu amigo Javier Navarro
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