MONASTERIO DE LA OLIVA: ESCULTURA DE LA PORTADA


El Monasterio de la Oliva es uno de los monasterios cistercienses más antiguos de la Península Ibérica y uno de los monumentos que deben estar en la agenda de todos aquellos que visitan Navarra. Se encuentra cerca de Carcastillo, una de las localidades de la Ribera del Aragón, en el sur de Navarra.
Muchas de sus dependencias están construidas en el siglo XII y XIII y mantienen el tono austero habitual de la arquitectura del Cister. Cuando visite el Monasterio de la Oliva esperaba encontrarme con un predominio absoluto de la arquitectura, como es habitual en los monasterios cistercientes, pero cuál fue mi sorpresa cuando sin esperar encontrarme apenas escultura medieval, me di cuenta de que el monasterio de la Oliva ofrece también una muestra destacable de escultura románica y gótica que hará las delicias de todos aquellos que disfrutamos con esa escultura tan simbólica como ingenua.
El patrimonio escultórico de la Oliva se concentra en su portada románica y en su claustro gótico.
En la portada principal de la iglesia nos sorprenderá hermosísimo Crismón que decora el tímpano. Es uno de los mejores crismones de Navarra, sólo comparable en belleza con el de la ermita de San Bartolomé en Aguilar de Codés 


Crismón del Monasterio de la Oliva
En el Crismón trinitario además del Cordero Místico podemos ver un león y un grifo. El Crismón lo completan dos escenas muy ingenuas que por la forma de representarlas casi parecen arte naif: Cristo en majestad con un Tetramorfo donde no hay que perderse a los evangelistas representados en su forma simbólica, especialmente al león de San Marcos. que con cara casi humana mira hacia el espectador.
Pero lo más simpático es la representación de la Sagrada Familia. Allí aparece el pobre San José mucho más pequeño que la Virgen, una manera sencilla y directa de manifestar su menor importancia con respecto a la Virgen. Esto nos recuerda que San José durante mucho tiempo fue un santo poco amado por el pueblo ya que sola presencia ponía de alguna manera en duda la virginidad de María.
Y ¿qué decir del tejaroz? Sobre la portada aparecen una serie de metopas entre canecillos que no podemos dejar de ver con detenimiento y, a ser posible,  con unos pequeños prismáticos para deleitarnos en los detalles.
Como es habitual en el arte románico no podía falta en el Monasterio de la Oliva la eterna lucha del Bien contra el Mal representada sibólicamente con hombres que luchan contra bestias del averno. Seguro que nos encanta ese pequeño y valiente humano que con un gran hacha asesta un golpe en la enorme cabeza de un monstruo que esta masticando la pierna de otro pobre humano.

Lucha contra un monstruo en la fachada principal del Monasterio de la Oliva


 ¿Y qué decir de ese guerrero protegido con cota de malla y escudo que clava una enorme espada en el cuerpo de un demonio?
Junto a un Cristo crucificado también nos llamará la atención una extraña rueda donde parecen montarse varios personajes y otro que la mueve. Es la Rueda de la Vida. Los cuatro personajes representan las diferentes edades de la vida del ser humano, la infancia, la juventud, la madurez y la vejez. Junto a esta curiosa representación podemos ver un sonriente monje.
Rueda de la Vida en el Monasterio de la Oliva

Figura muy curiosa por lo poco habitual en el arte medieval y que habla de las costumbres nobiliarias de la época y del gusto por el arte de la cetrería es un jinete que lleva un halcón en la mano. Del halcón sólo se conservan las patas apoyadas en el brazo del jinete. Junto al jinete cetrero un sonriente personaje toca un instrumeno de cuerda.

Músico y jinete cetrero en el tejaroz del Monasterio de la Oliva

Mono haciéndose una felación
¿Y que decir de los personajes casi caricaturescas que adornan los modillones?. La más sorprendente entre ellas es la de un mono en el segundo modillón de la derecha. El mono se está haciendo una felación. Llama la atención como se ha representado la succión de los labios del vicioso mono.
Destacaremos también entre los modillones a los músicos. Me llamó mucho la atención un gaitero que llevaba una gaita muy curiosa ya que en el tubo de la gaita está representada una pequeña cara humana. Otra músico a destacar es el que toca un doble instrumento de viento de difícil identificación. El músico parece un rey por la corona que lleva.
San Raimundo de Fitero en el Monasterio de la Oliva
Seguidamente nos vamos a fijar en la portada. En los capiteles de la derecha vemos un abad u obispo en el de la derecha. Pero tenemos que poner más atención a la figura del capitel de la izquierda. Probablemente sea la más antigua representación de San Raimundo de Fitero, el fundador de la Orden de Calatrava.
Más personajes se presentan en las piedra de la fachada del Monasterio de la Oliva por lo que podemos pasar un buen rato disfrutando de la curiosa manera de representar el mundo terrenal y espiritual hace 800 años.
No acaba en la fachada la riqueza escultórica del Monasterio de la Oliva. Tras haber disfrutado con la contemplación de las esculturas de la portada ahora comentaremos la escultura del claustro.

- Esculturas del claustro el Monasterio de la Oliva

© Julio Asunción


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Historiador y guía turístico. Autor de "Guía arqueológica de Navarra", "8 planes originales para conocer Navarra" y coautor de "Cuando las cosas hablan". Colaborador de las revistas "Conocer Navarra" y "Pyrenaica". Youtuber con más de 1.000 vídeos de contenido cultural. He publicado más de 300 rutas senderistas en la red con más de 2.700 kilómetros de recorridos.