GRACCURRIS Ciudad romana - Alfaro



La antigua ciudad de Graccurris fue fundada en el año 179 a.C. Toma el nombre de su fundador, Tiberio Sempronio Graco, político romano perteneciente a una de las familias más ricas de Roma. La fundación de Graccurris fue fundamental en la estrategia de ocupación del valle medio del Ebro por las tropas romanas en el contexto de las guerras celtíberas y, también, en el proceso de romanización de buena parte de los territorios de La Rioja y Navarra.

Actualmente, la ciudad de Graccurris se encuentra bajo los edificios de Alfaro, una de las localidades más importantes de La Rioja, por lo que la mayor parte de los edificios que tuvo o están destruidos bajo los cimientos de las nuevas construcciónes o sepultados a la espera que sean sacados a la luz por los arqueólogos. Pero, afortunadamente, en el paraje de las Eras de San Martín, todavía podemos ver una pequeña parte de la antigua ciudad romana, especialmente una zona de culto que da fe de la relevancia que tuvo esta antigua ciudad hace 2.000 años.

El yacimiento arqueológico de Graccurris se encuentra al norte de Alfaro, junto al río Alhama. Antes de la ciudad romana existió en el lugar un castro celtíbero llamado Ilurcis. Del castro prerromano no hay ninguna estructura visible. Quizás en el futuro, ya que queda mucho por estudiar y excavar, podamos tener alguna muestra tangible de la primera ocupación del lugar.

Pero, sin duda, el momento de esplendor y mayor influencia del enclave llegó con los romanos. Graccurris controlaba una zona estratégica, ya que se encuentra en el cruce de varios corredores de comunicación (confluencia de los valles de Ebro, del Aragón, del Arga y del Alhama). Estos valles que unían los Pirineos con la meseta y esta con el mar Mediterráneo.

Vista general del yacimiento de Graccurris


Y, aunque las Eras de San Martín estuvieron pobladas hasta el siglo IX, actualmente los restos más interesantes que podemos ver son los de una importante zona pública dedicada principalmente al culto.
El edificio en cuestión se encuentra en una vaguada entre dos cerros que son parte del yacimiento pero que todavía están sin excavar. Parte de la vaguada se niveló artificialmente para construir espacios de culto alrededor de una gran piscina. Entre la piscina y los habitáculos que se han identificado como templos se dispuso de un pórtico que daba más monumentalidad al conjunto.

Espacio de culto de Graccurris


Los restos excavados del edificio se han consolidado y son fácilmente identificables, a lo que ayuda los paneles informativos que posibilitan una visita autoguíada del yacimiento arqueológico. De la piscina solo queda una de las paredes, la norte. El muro tiene 25 metros de largo y una altura máxima de 2,5 m. Esta piscina tenía un carácter ritual, lo cual queda acreditado por el gran número de ofrendas, en su mayoría monedas, aparecidas cuando se excavó. Aún queda parte de la piscina ritual por excavar.

Muro norte de la piscina ritual de Graccurris

Los templos, de pequeñas dimensiones y planta cuadragular, se abrían al pórtico. Se cree que el edificio estuvo en uso en los siglos II y III d.C. En el siglo IV el edificio se convirtió en cantera de las viviendas que ocuparon la zona.

Uno de los templos de Graccurris

Además también podemos ver una de las calles que pasaban junto a la piscina y al pórtico de los templos. Dada la inclinación de la ladera, esta calle se encontraba a un nivel superior, por lo que se accedía al pórtico por unas escaleras.

Calle, piscina y pórtico del edificio monumental de Graccurris

Sobre las ruinas de este complejo sagrado se construyeron en la Edad Media  viviendas, usándose la piedra del edificio romano como cantera de las nuevas construcciones.
Afortunadamente los arqueólogos han sacado a la luz el antiguo edificio y hoy podemos andar por los mismos lugares donde, hace dos milenios, los antiguos habitantes de Graccurris se encomendaban a los dioses y les pedían un deseo al tiempo que arrojaban una moneda a la piscina ritual. Lo cual nos recuerda que no hemos cambiado tanto. ¿Quién no ha echado una moneda a una fuente para ver si le trae suerte o si se cumple lo que anhela?
El yacimiento está vallado, pero está abierto las 24 horas. Recomiendo también subir a lo más alto del cerro donde están las ruinas arqueológicas. Así, además de tener una buena vista de Alfaro, nos daremos cuenta de lo estratégico del lugar dado el gran control visual de las tierras de alrededor. También veremos como el río Alhama da una buena defensa natural al enclave por su parte norte y oeste.

Vista de Alfaro y el río Alhama desde las Eras de San Martín

Ojalá en el futuro prosigan las excavaciones y se actúe igual que se ha hecho con las estructuras halladas hasta la actualidad. Así, Graccurris, poco a poco, se convertirá en un yacimiento arqueológico de importancia, emulando ese tiempo en que fue un foco para la romanización de estas tierras celtíberas.
Localización de Graccurris:


© Julio Asunción

MIRANDA DE ARGA Recorrido monumental

Miranda de Arga es uno de los pueblos de la Zona Media de Navarra. Se encuentra a 47 kilómetros de de Pamplona. Lo he visitado varias veces. Aunque no está en las rutas turísticas habituales para mí tiene un encanto especial. Y creo, que si lo visitas, también va a dejar en tí un buen recuerdo.



El nombre de la localidad ya nos da pistas de parte de sus atractivos. Miranda, recuerda a la mirada, y, efectivamente, las panorámicas que se disfrutan desde lo alto del torreón carlista o desde el entorno de la torre del reloj ya hacen que merezca la pena la visita al pueblo. De Arga, porque el río Arga, el más navarro de los ríos, acaricia el caserío por su parte norte.
Por otro lado Miranda de Arga tiene monumentos muy interesantes, como la Iglesia de la Asunción o el Palacio de los Colomo.


En el siguiente enlace tienes el track del paseo que recomiendo. Con este recorrido, que a continuación se explica, no te perderás ninguno de sus monumentos importantes.
Podemos dejar el coche en la plaza del Ayuntamiento, en la parte baja del pueblo. El ayuntamiento se aloja en uno de los edificios civiles más importantes de Navarra, el Palacio de los Colomo, también conocido como Casa de las Torres. Es un edificio del siglo XVIII. Hay que destacar el equilibrio entre su robustez y su elegancia. Si llevas prismáticos fíjate en los detalles del gran escudo coronado,  como el barco que hay bajo el blasón. Las columnas salomónicas introducen el movimiento justo en la sobria fachada. El palacio está elevado sobre la plaza, dando todavía más prestancia al monumento.


Palacio de los Colomo o Casa de las Torres, actual sede del ayuntamiento de Miranda de Arga

Desde el palacio subiremos en dirección a la  iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Junto a la iglesia está la Torre del reloj (s XVI). Es una mezcla de gótico (parte inferior) y mudéjar (parte superior). Tuvo al mismo tiempo función de campanario, de torre de vigilancia y de acceso a la villa a través del arco que perfora su parte inferior.

Torre del reloj
El siguiente monumento a visitar es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Es gótica (s.XIII, XIV), con reformas posteriores, como el pórtico del siglo XVIII.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción


Recomiendo hacer la visita el domingo por la mañana ya que encontraremos la iglesia abierta. Así podremos ver sus bóvedas góticas y su interesante retablo. Pero lo que no te puedes perder es la imagen gótica de Santa María de Miranda, del siglo XIV. Destaca su tamaño, mas grande que las habituales vírgenes góticas navarras que apenas llegan al metro de altura. Echa de nuevo mano a los prismáticos para ver de cerca las claves de las bóvedas. Así no te perderás a un valiente caballero medieval que galopa sobre su corcel, un cordero místico, un santo obispo y un antiguo escudo de Navarra.
Cuando acabes de visitar la iglesia por dentro no guardes los prismáticos. Al salir de la iglesia los necesitarás para ver de cerca a las cigüeñas, que han hecho sus nidos sobre la torre de la iglesia y la torre del reloj. Escucharás el crotorar, el sonido que hacen las cigüeñas con sus picos.
En la plaza del pueblo hay una moderna escultura que homenajea al Mirandés más conocido, Bartolomé de Carranza. Fue Arzobispo de Toledo y llegó a ser confesor del rey Felipe II. En la estrecha calle que se abre frente a la iglesia, cruzando la plaza, esta la casa donde nació. Una placa lo recuerda.

Plaza con el monumento a Bartolomé de Carranza

Seguimos subiendo por las calles del pueblo hasta llegar a mi lugar preferido de Miranda de Arga, el cerro que corona el caserío, conocido como el Alto de los moros. Allí se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Castillo. La ermita es del siglo XVII. La tradición dice que en origen se erigió aquí una primera ermita para conmemorar la victoria contra los sarracenos. Esto nos recuerda que esta fue zona de frontera allá por el siglo IX, cuando la Reconquista empezaba a afianzarse en tierras de Navarra.
Junto a la ermita hay un pequeño jardín-cementerio. Allí encontraremos otra columna salomónica que parece haberse escapado de la fachada del Palacio de los Colomo. Quizás quería embellecer el templo de la patrona del pueblo, la Virgen del Castillo.

Ermita de Nuestra Señora del Castillo.

El Alto de los Moros ha tenido un alto valor estratégico desde hace milenios, ya que aquí se ubicó antiguamente un castro de la Edad del Hierro y posteriormente un castillo medieval, del que todavía podemos apreciar restos del aljibe y de alguna de sus torres.


Restos de uno de los torreones del antiguo castillo de Miranda de Arga.

En tiempos más recientes, ya en el siglo XIX, siguió teniendo importancia militar. Así lo prueba la torre fusilera carlista que corona la cima. Con mucho acierto se ha dejado abierto el acceso a la torre y se ha construido una escalera moderna que permite acceder hasta hasta lo alto de la misma. Eso convierte al torreón carlista en un atractivo de primer orden, ya que las vistas desde aquí son impresionantes.


Torreón carlista de Miranda de Arga

Desde lo alto del torreón nos sentiremos como las cigüeñas que sobrevuelan el campanario de la iglesia, como águilas que planean por los cielos de Navarra o como vigías medievales que escrutan los horizontes para evitar ataques inesperados. Llegaremos a ver la iglesia fortaleza de Ujué, la Higa de Monreal asomando tras la sierra de Alaiz, Montejurra, la montaña sagrada carlista, y muchas otras sierras que delimitan esta zona media con la zona de la montaña de Navarra. Más cerca, el río Arga, que parece desviarse en un gran meandro para besar a Miranda, que, agradecida y coqueta, mira su belleza reflejada en las aguas del río.



Tras llenarnos los ojos de panorámicas, de montañas y de horizontes, volvemos a la plaza de la iglesia. En vez de bajar por las calles, ahora atravesaremos la torre del reloj y descenderemos por un camino zigzagueante hacia el río. Allí veremos el robusto puente que lo cruza y una fuente coronada por un monolito. Sólo nos queda volver al coche. Todavía nos queda una última mirada al monumental Palacio de los Colomo.
Mientras atravesamos el río de vuelta a casa me digo que Miranda de Arga es uno de esos pueblos que dan a quien los visita más de lo que se espera. Sus algo más de 800 habitantes tienen que estar orgullosos. Seguro que volveré a recorrer sus cuestas, a disfrutar de sus panorámicas o a vivir sus fiestas.
© Julio Asunción

MUSEO DE GUADALAJARA - Palacio del Infantado


El Museo de Guadalajara se encuentra en un marco incomparable. Está instalado en el Palacio del Infantado, uno de los edificios renacentistas más importantes de España. Sólo por contemplar este palacio, de espectacular fachada y no menos interesante patio, merece la pena acercarse a Guadalajara. De hecho, el Palacio del Infantado es el monumento más importante de la ciudad.
La exposición permanente de museo ha sido actualizada recientemente. Aunque estéticamente es impecable, no me parece acertado que se mezclen las piezas sin tener en cuenta la cronología. Me resulta muy extraño ver un mosaico romano junto a terracotas policromadas barrocas. No obstante tiene contenido muy interesante, tanto que su visita es imprescindible para cualquiera que se acerque a visitar Guadalajara.
Espero que este artículo te valga como una sencilla guía de las piezas que no puedes perderte si visitas el museo. Las relaciono en el orden según se van encontrando al recorrer las salas:
- Escultura femenina de mármol de Zenón de Afrodisias de época romana (s. II d.C.).

- Curioso retrato de San Diego de Alcalá realizado por pintor anónimo del siglo XVII. No es que sea una maravilla, pero llama la atención el pequeño conejo que lleva en su mano.

- Herramientas de herrero de época celtibérica del poblado de El Atance (s I a.C.)

- Las terracotas policromadas de Luisa Roldán, llamada La Roldana. Son delicadas obras de escultura de una gran artista del barroco.

- Se exponen varios tesorillos de monedas. A mí el que más me llamó la atención son los denarios de la ceca de Bolskan. Son monedas de plata de época celtíbero-romana (100-80 a.C.)

- Colgante de oro de época visigoda de Zorita de los Canes (s.VI-VII d.C.)

- Un fragmento de mosaico de época romana (s. II d.C.) de la villa de San Blas.

- Espadas celtibéricas: una espada de frontón y una espada de antenas y una vaina de espada procedentes de Prados Redondos (Sigüenza). Están muy bien conservadas. Merece la pena fijarse en el mango decorado de la espada de antenas y en las acanaduras de la hoja de la espada de frontón.

- Reproducción de los enterramientos de la Edad del Bronce de la Loma del Lomo de Cogolludo. Destaca el enterramiento en el que se depositaron como ofrenda dos cochinillos. Corresponde a un enterramiento infantil que se realizó bajo una de las casas del poblado. 

- Pieza importante es el magnífico vaso campaniforme de la cueva del Destete (Valdepeñas de la Sierra). Está datado entre el 2600 y 1700 a.C. Podemos decir que es la cerámica más valiosa dentro del patrimonio arqueológico de Guadalajara.

- Cerca del vaso campaniforme se expone el ajuar de la tumba 5 de la necrópolis de Prados Redondos. Es el enterramiento de un guerrero. Además de las armas (lanza, espada, etc) destaca el bocado de caballo.

- Destacables también son los recipientes de vidrio romanos los siglos III y IV d.C. de la necrópolis de las Zorreras. Cerca de esta vitrina hay una estela funeraria de época romana muy rústica (I d.C.)

- Muy interesante es el brasero calado de época celtibérica (s. VI a.C.) encontrado una vivienda del castro del Ceremeño (Herrería). Es un objeto raro dentro de la cerámica que se encuentra en los yacimientos arqueológicos de esta cultura.

- En otra vitrina destacaremos la colección de ídolos prehistóricos (Calcolítico y Edad del Bronce). Llama la atención un ídolo antropomorfo de terracota de la Loma del Lomo datado entre el 2300-1600 a.C. 

- También relacionado con el mundo espiritual en la prehistoria se expone una plaqueta de pizarra grabada encontrada en la Cueva de la Hoz (Santa María del Espino). Es del periodo Magdaleniense (15000 – 10000 a.C.).

- Una pieza curiosa es el cuchillo de circuncidar en hierro y hueso procedente de Molina de Aragón.

- Entre los cuadros destaca la Virgen de la Leche de de Alonso Cano. Es una de las obras más representativas de este museo.

- Otro cuadro a resaltar es San Francisco recibiendo los siete privilegios de José de Ribera (s.XVII). No te pierdas la cara del ángel. Juraría que es el retrato de alguien conocido por el pintor. Más parece un chaval de la calle que un ser etéreo cercano a Dios.

Con el cuadro de Ribera terminamos la primera parte del museo. Seguidamente pasamos a la zona dedicada a los Mendoza, familia noble que fue propietaria de este palacio.
- Sepulcro de doña Aldonza de Mendoza (s.XV). Mágnifico sepulcro procedente del monasterio de San Bartolomé de Lupiana (Guadalajara). Hay que detenerse en el retrato de la enterrada y en el esmero en el tratamiento del cojín sobre el que reposa la cabeza. Si te gusta este sepulcro no te debes perder el del Comendador de la Orden de Santiago Don Rodrigo Campuzano, que se encuentra en la ermita de San Nicolás, también en Guadalajara. Es una de las esculturas funerarias mejor conseguidas de las que he visto en mis viajes.

- En las últimas salas nos podremos hacer una idea de la riqueza que en su día debieron tener las estancias del palacio. Destacan las pinturas de las bóvedas, obra del florentino Rómulo Cincinato (s.XVI). Además, con gran acierto, en las salas de Atalanta y en la de las Batallas una instalación audiovisual, sumamente original y didáctica, nos guía por el significado de las pinturas. Pocos saben que Atalanta y su amado Hipómenes, convertidos en leones, son los que tiran del carro de la diosa Cibeles, tal como están representados en la famosa fuente de Madrid.

El Museo de Guadalajara nos permite conocer uno de los mejores edificios de arquitectura civil de toda España y al mismo tiempo nos ofrece una interesante colección de arqueología y arte. Todo ello convierte al Palacio del Infantado en un atractivo turístico de primer orden. No te lo pierdas.
© Julio Asunción

CASTILLO DE AIXITA


El castillo de Aixita es uno de los castillos que en el Edad Media defendían la Cuenca de Pamplona y por tanto el acceso a la capital del antiguo reino de Navarra, Pamplona. Lo que hace a este castillo singular es su ubicación: se encuentra en la cima de las Dos Hermanas, concretamente en la cima de la Hermana Mayor. Las Dos Hermanas son dos peñas emblemáticas dentro de los montes de Navarra. Tal es así que están representadas en el escudo de la localidad cercana de Irurtzun. También son el escenario de uno de los pasajes más importantes de la novela Amaya o los vascos del siglo VIII novela clásica dentro de la historia de la literatura de Navarra. 


El castillo de Aixita desde el camino de subida desde Etxeberri
Desde esta privilegiada atalaya se controlaba, por una parte, el acceso a Pamplona desde el norte por el paso de Larraun, y, por otra, el acceso noroeste por el valle de la Sakana.

Hay documentación histórica que acredita la existencia del castillo al menos desde el año 1210, en tiempos del reinado de Sancho el Fuerte. También hay constancia de su conquista en 1462 por Juan de Eraso, agramontés, a los beamonteses en el contexto de la guerra civil que enfrentó a estas dos facciones durante el siglo XV. Porteriormente, tras la conquista de Navarra por los castellanos en 1512, el castillo fue destruido.

Afortunadamente, en los últimos años, se ha procedido a excavar, restaurar y consolidar los restos de este histórico castillo. Además se han añadido carteles y escaleras para hacer más didáctica y segura la visita. Ya no suenan los gritos de alarma ni las llamadas a las armas. Hoy, el  castillo de Aixita, es un fantástico mirador desde donde se tiene una de las mejores panorámicas de la Sakana y del paso de Oskia.

Panorámica desde el castillo de Aixita. En primer plano Irurtzun. Al fondo, el paso de Oskia

El castillo de Aixita era parte del entramado defensivo que protegía la Cuenca de Pamplona. Era fundamental en este sistema la comunicación visual entre las fortalezas para comunicar la llegada de enemigos. Así podemos ver cercano el monte Gaztelu, donde estaba el castillo de Orarregi que controlaba el desfiladero de Oskia, que era una de las principales puertas de entrada a la Cuenca de Pamplona en la Edad Media. Poco más allá estaba el castillo de Garaño, también parte de la defensa del paso de Oskia y del que tienen más información en este enlace. Otro de los castillos que controlaba el acceso noroeste es el castillo de Sardea, en la peña Ezkidi. El castillo de Sardea fue un lugar estratégico desde antiguo como acredita la existencia de un castro de la Edad del Hierro con anterioridad al castillo medieval. Este entramado de castillos permitía a Pamplona conocer de manera casi inmediata la aproximación del enemigo. En lo más alto del castillo hay una mesa de orientación donde podemos identificar estos castillos al tiempo que controlamos visualmente el corredor de la Sakana. Irurtzun se encuentra justo debajo, a la sombra de las Dos Hermanas.


El castillo tiene tres niveles de defensa que se adaptan al desnivel de la punta rocosa donde se encuentra enclavado.

Plano del castillo de Aixita en uno de los paneles informativos

La puerta del castillo de Aixita estaba en el nivel inferior, en la parte más escarpada para mejorar la defensa. Junto a la puerta había dos pequeñas viviendas que hacían las veces de viviendas, garitas y refugio de los guardias de la fortaleza. Si esta primera línea de defensa era superada por los atacantes, los defensores se retiraban a la parte alta del castillo creando una nueva línea de resistencia. Allí encontramos el aljibe, fundamental para aguantar un sitio durante días. El aljibe recogía el agua de lluvia. Aunque hoy no han quedado restos de las construcciones que coronaban la peña seguramente las techumbres tennían canalizaciones para que el agua de lluvia acabara en el aljibe.

Panorámica de valle de la Sakana desde el castillo de Aixita


Mientras disfrutaba de las panorámicas me vino a la mente lo duro que tuvo que ser para Juan de Eraso y sus hombres tomar el castillo de Aixita. Esta fortaleza es un verdadero nido de águilas, donde los precipicios son la mejor defensa.
Los buitres vuelan majestuosamente sobre el castillo. Hoy miramos su hipnótico vuelo con los prismáticos. Los que en su día atacaron y defendieron el castillo de Aixita seguro que los miraban de otra manera. Si la lucha no era propicia podían acabar siendo el almuerzo de estos inquietantes vecinos.

© Julio Asunción

EL ÁNGEL DE ITUREN Y EL ASESINATO DE BEN BARKA


En el cementerio de Ituren vamos a encontrar una de las esculturas funerarias de mayor valor artístico de Navarra que es al mismo tiempo el escenario de un crimen político que ocurrió en el año 1965.
Ituren es una pequeña localidad del norte de Navarra. Es sobretodo conocida por sus carnavales donde los joaldunak llaman al nacimiento al despertar de la naturaleza con el sonido de los grandes cencerros que llevan a las espaldas. Entre sus monumentos destaca la Iglesia parroquial de San Martín, que se encuentra entre Ituren y el barrio de Aurtitz, en un paraje solitario y muy hermoso rodeado de bosques y con grandes vistas a las montañas de alrededor. 

Paraje de la iglesia de San Martín de Ituren
Cementerio de Ituren
En el panteón más lujoso del cementerio está una de las esculturas funerarias de más valor de Navarra. Es la escultura de un ángel con las alas extendidas que se alza sobre el panteón más vistoso de cementerio. Es obra de Tomás Altuna, uno de los artistas funerarios más reputados de Navarra y País Vasco. La escultura es del primer tercio del siglo XX. Es la mejor obra del escultor en Navarra, junto con el ángel del cementerio de Bera, que es prácticamente gemelo del de Ituren. El ángel lleva una trompeta que lo identifica como uno de los ángeles del Juicio final, la trompeta del Apocalipsis. Mira hacia la tumba. Aunque la trompeta está partida, el ángel parece esperar el momento en que tenga que tocarla anunciando el día de la resurrección de los muertos. Ese día en que según la Biblia se alzaran los muertos del cementerio y respondan de sus acciones ante Dios.
El panteón de los Iturbe-Urroz en el cementerio de Ituren
La tranquilidad del cementerio, la perfección y la belleza de la escultura y el hermoso paisaje de alrededor, contrastan con el hecho de que nos encontramos en un lugar donde ocurrió un hecho más propio de una novela negra o de película de espías.
Era el mes de septiembre de 1966. Luisa Urroz,  miembro de la familia propietaria del panteón, iba a ser enterrada bajo la atenta mirada del ángel de Altuna y de sus allegados. Cuando se abrió la tumba para depositar el ataúd, los presentes se encontraron con una trágica sorpresa. En el pequeño pasillo que se encuentra entre las tumbas del panteón, aparecieron los restos de un hombre y una mujer desnudos y con las manos atadas. Habían sido asesinados. Les habían pegado un tiro en la cabeza. El caso saltó a los periódicos.



Las investigaciones posteriores llegaron a la conclusión de que los cadáveres pertenecían al político y marroquí Mehdi Ben Barka de 45 años y a su secretaria, una mujer de 24. Ben Barka fue presidente del parlamento de Marruecos y posteriormente se convirtió en un fiero oponente al rey Hasán II.
Aunque no se ha aclarado todavía el suceso en su totalidad, parece ser que los causantes fueron los servicios secretos marroquíes mandados por el ministro de interior, Mohamed Ufkir. Fueron ayudados por mercenarios franceses. Ben Barka fue asesinado en Francia y se eligió este apartado lugar del cementerio de Ituren para deshacerse de los cadáveres.


Cementerio de Ituren junto a la iglesia parroquial de San Martín

En la soledad del cementerio de Ituren, de noche, no hubo testigos del momento en que los cadáveres de Ben Barka y de su joven secretaria fueron depositados en el lujoso panteón. Sólo el ángel de Altuna presenció el luctuoso hecho. Pero me temo que el ángel de Altuna no dirá lo que vio. Al menos hasta el día el Juicio Final.
  
© Julio Asunción
julioasuncion@hotmail.com

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Historiador y guía turístico. Autor de "Guía arqueológica de Navarra", "8 planes originales para conocer Navarra", "Tesoros del arte y de la historia de Navarra" y coautor de "Cuando las cosas hablan". Colaborador de las revistas "Conocer Navarra" y "Pyrenaica". Youtuber con más de 1.300 vídeos de contenido cultural. He publicado más de 300 rutas senderistas en la red con más de 2.700 kilómetros de recorridos.