MUSEO DE ARMERÍA DE ÁLAVA

El Museo de Armería de Álava es un museo único en el País Vasco. Aunque en otros museos, como en el Museo San Telmo, por ejemplo, podemos encontrar algunas armas (ver artículo sobre la espada de Boabdil), el museo de Armería de Álava es el único museo de contenido completamente militar.
Esto lo convierte en visita imprescindible para aquellos aficionados y amantes de la historia militar, entre los que me incluyo.
El museo se encuentra en Vitoria, en el Paseo Fray Francisco 3. Está aquí desde 1975 y ocupa el antiguo frontón y la casa de guardeses del Palacio de Ajuria-Enea (sede del gobierno del País Vasco).
Los fondos proceden, en su mayor parte, de la colección que donó Félix Álvaro Fournier a la Diputación Foral de Álava en 1966. A estos se añaden las donaciones o cesiones posteriores, además de las nuevas adquisiciones.

Fachada del Museo de Armería de Álava
Además de exponer armas cuya cronología abarca desde la prehistoria hasta el siglo XX, también podremos ver armaduras y uniformes. Muy interesante son las maquetas y las vitrinas dedicadas a la batalla de Vitoria, una de las más importantes de la Guerra de la Independencia.
A continuación detallo lo más interesante del museo, lo que no puedes perderte si visitas el Museo de Armería de Álava.
Hay varias piezas fundamentales por su rareza o por la historia que encierran:
- Una armadura completa de Samurai procedente de la isla Shikoku, Japón. Es del periodo Edo: 1603-1868. Junto a la armadura podemos también contemplar una katana y un wakizashi, espada y daga que usaban los samurais.

Armadura de samurai

- El revólver con el que se asesinó a Cánovas del Castillo. El magnicidio del presidente del gobierno fue cometido por el anarquista italiano Michele Angiolillo. El presidente del gobierno de España leía tranquilamente un periódico sentado en un banco en el balneario de Santa Águeda, (Guipúzcoa). La lectura poco le iba a aprovechar, ya que Angiolillo le descerrajó tres disparos con este revólver. Mal acabó también el anarquista, al que se le aplicó garrote vil tan sólo 11 días después del magnicidio.

Revólver del asesinato de Cánovas del Castillo
- La lujosa espada que la ciudad de Vitoria regaló al general Álava. El general Álava, uno de los vitorianos más ilustres, era el que comandaba las tropas españolas en la batalla de Vitoria. Gracias a su actuación no sólo se ganó la batalla, sino que se impidió que las tropas vencedoras, especialmente los aliados ingleses, cometieran atropellos entre la población de Vitoria o destrozarán la ciudad, tal como habían hecho en otros lugares. Álava también está representado en el monumento a la batalla de Vitoria que se encuentra en la plaza de la Virgen Blanca.
Lujosa empuñadura de la espada regalada al general Álava por el ayuntamiento de Vitoria

También hay que destacar:
- El bicornio del general Álava.

- La pequeña pistola que el Wellington, el general inglés, regaló al general Álava.
- El baúl de campaña que Wellington también regaló al general Álava. Su contenido es muy inglés, con toda la vajilla para disfrutar de un buen desayuno al estilo sir (¡que no falte el té!)

Baúl con vajilla que Wellington regaló al general Álava
- En la vitrina con armas de la prehistoria y la antigüedad:
La pieza más antigua del museo, un hacha de piedra del Paleolítico Inferior de hace 300.000 años.

Biface paleolítico
Casco griego en bronce del siglo V a.C.
Casco cónico griego
Varias puntas de flecha precolombinas de obsidiana.
Punta de lanza damasquinada en plata del siglo IV a.C. Es una rareza. No recuerdo haber visto una punta de lanza prerromana más lujosa que esta. Quizás tuvo carácter ritual o de representación. Procede de Carasta (Álava).
Punta de lanza prerromana decorada en plata
- En las vitrinas dedicadas a la Edad Media:
Cota de mallas del siglo XII encontrada en El Campillo, Vitoria.
Excelente colección de armaduras de diferentes épocas (s XIII – XVI)

Una armadura de la colección del Museo de Armería de Álava

- En el piso superior:
Maquetas de la batalla de Vitoria. Es lo que más llama la atención de los chavales.
Maqueta de la batalla de Vitoria. Entrada del general Álava en la ciudad

Uniformes. No sólo de la batalla de Vitoria. También de las Guerras Carlistas.
Todo tipo de armamento del siglo XIX: pistolas, fusiles, espadas, cuchillos etc.
Vitrina dedicada a armas exóticas. Podremos ver rarezas como una espada hecha con la defensa de un pez sierra o un auténtico bomerang del siglo XIX.

Vitrina con armas procedentes de diversos lugres del mundo

Conclusión: os recomiendo la visita a este museo que, en sí, es una rareza. Parece que no está de moda recordar las guerras del pasado. Pero son parte de la historia, de lo que ha hecho nuestro mundo tal como es en la actualidad. En el Museo de Vitoria nos sumergiremos en la Batalla de Vitoria, viajaremos por el mundo y por el tiempo viendo armas de los más diversos lugares y épocas y también nos daremos cuenta de la capacidad que siempre ha tenido el ser humano para resolver sus conflictos a tortas.

MUSEO DE LA RIOJA Salas de arqueología


El Museo de la Rioja se encuentra en el casco antiguo de Logroño, en un palacio del siglo XVIII, el Palacio de Espartero, lugar donde vivió este militar y político del siglo XIX. El palacio, que llevaba cerrado años, fue acondicionado hace poco para crear una exposición moderna y actualizada de piezas que abarcan desde la Prehistoria hasta la actualidad. Fue reabierto en 2013.

Palacio 

En este artículo nos vamos a centrar en las salas dedicadas a la arqueología, las que tratan desde la Prehistoria hasta la romanización.
El Museo de la Rioja muestra piezas muy interesantes. A continuación relaciono las que no puedes perderte en tu visita:
Prehistoria:
- Los útiles humanos más antiguos de la Rioja: Un conjunto de bifaces y herramientas líticas que fueron realizadas por los primeros seres humanos que poblaron la Rioja hace, al menos, 500.000 años.
Útiles de hace más de medio millón de años del Museo de La Rioja

- El ajuar del Dolmen del Collado del Mallo (Trevijano). El Dolmen del Collado de Trevijano es el más interesante de la Rioja. Es el único dolmen de la sierra de Cameros que está puesto en valor para su visita. En las vitrinas veremos puntas de flecha, objetos de adorno y otros elementos del ajuar que acompañó a los inhumados en este monumento funerario prehistórico. Destacan las cuentas de oro.

Elementos de oro del ajuar del dolmen de Collado de Tevijano y de otros yacimientos de La Rioja

- Los restos humanos hallados en Cueva Lóbrega (Torrecilla de Cameros), enterramiento neolítico datado hacia el 5.100 a.C. Se expone el cráneo de un hombre adulto junto a los huesos de un anciano, una mujer y un niño.

Restos humanos de Cueva Lóbrega
- El conjunto de armas del yacimiento arqueológico de los Cascajos, en Grañon. Están datadas hacia el 1100 a.C. Fueron donadas por los herederos de don Vicente Murillo.

Algunas de las espadas de Los Cascajos, Grañón

Protohistoria:
- Vasija con aplique de cabezas humanas de Contrebia Leucade (Aguilar del Río Alhama) s I a.C – s. I d.C. Podemos considerar esta cerámica como la más importante de la arqueología de La Rioja. Hay que recordar la importancia simbólica que tenía la cabeza en el mundo celtibérico. En la cabeza creían que estaba representada el alma, la esencia del ser humano. Por eso era habitual cortar las cabezas a los enemigos por los celtíberos y exhibirlas como trofeo. Es posible que esta vasija tuviera una función ritual.

Vasija con cabezas humanas de Contrebia Leucade
- Estelas. Junto a la vitrina donde se expone la vasija con cabezas humanas, podemos ver varias estelas antiguas relacionadas con el mundo funerario prerromano.
- Casco de tipo montefortino del yacimiento de la Azucarera, Alfaro (s. II-I a.C.). Pieza excepcional. No es habitual que se conserven cascos de esta época tan bien conservados como el que expone el Museo de La Rioja.

Casco de tipo montefortino del Museo de La Rioja


- Proyectiles de Catapulta encontrados en Calahorra. Nos recuerdan la importancia estratégica de Calahorra para la romanización de los territorios que actualmente forman la Rioja. En los alrededores de Calahorra se produjo una de las batalla más importantes entre las tropas romanas y los celtíberos. Se saldo con una completa derrota de estos últimos y la masacre de miles de ellos. También la antigua Calahorra sufrió un durísimo asedio en el contexto de las guerras sertorianas. ¿Quién sabe si estas bolas de catapulta fueron utilizadas para tomar la ciudad?

Proyectiles de catapulta encontrados en Calahorra


Romanización:
- Mosaico de Varea. El yacimiento de Varea se encuentra en uno de los barrios de Logroño. En su día fue una importante ciudad romana. El mosaico se expone sobre una de las paredes del museo.
- Sala de la industria de la construcción romana: Tejas, ladrillos, pavimentos y otros elementos de construcción nos sirven para acercarnos a conocer cómo eran las ciudades romanas y como se construían.
Elementos de construcción en época romana

- Falera. Otra de las piezas excepcionales del museo. La falera (phalera) era una condecoración militar al valor concedida a los militares romanos. Es la primera que he visto en los museos de España que he visitado. La falera del Museo de La Rioja esta datada en s. IV-V. Es de oro, plata y plomo.
Phalera del Museo de La Rioja
Venus de Herramélluri
- Venus de Herramélluri. Es la pieza más emblemática del museo. Es una pequeña estatua de bronce de 19,5 cm de alto y de poco más de un kilo de peso. Nos muestra una de las representaciones más habituales de la diosa Venus: como una grácil mujer semidesnuda. Hay que observar el curioso detalle de las pupilas, que son de plata. Se encontró en el yacimiento de Libia, en Herramélluri. Seguramente era parte de un culto doméstico y presidió el altar privado de alguna de las casas de Libia. Está datada en el siglo II d.C.
Todas las piezas aquí relacionadas, que son sólo una pequeña parte de la exposición, hacen que merezca la pena dedicar un par de horas a visitar el Museo de La Rioja. Y, por si fuera poco, todavía nos quedan las salas dedicadas al arte medieval, donde podremos encontrar obras tan interesantes como las Tablas de San Millán del monasterio de Yuso, o las dedicadas a la etnografía.

© Julio Asunción

PUENTE MANTIBLE


El puente  Mantible es uno de los monumentos más antiguos de La Rioja. Está datado en el siglo II d.C., durante la época imperial romana, aunque algún historiador retrasa su construcción hasta el siglo XI.
El puente se encuentra cerca de Logroño. Para llegar hasta el monumento hay que seguir la carretera N-232A, que lleva de Logroño a Laguardia. Antes de llegar a Assa, a la izquierda, está indicada la pista de tierra que tenemos que seguir para llegar hasta el puente romano.
Hoy el paraje está un poco abandonado. No hace justicia a la monumentalidad ni a la antigüedad de las ruinas.



Dejaremos el coche junto a los viñedos, cerca de un panel informativo que nos dice que estamos en el camino natural del Ebro (GR 99). Desde la pista se ve el puente. Bajamos a la ribera del Ebro. En un minuto llegaremos junto a uno de los monumentales arcos del puente. El puente Mantible tenía originalmente siete arcos, 164 m de longitud, una anchura de 5 m y una altura máxima de 30 m. Hoy sólo quedan dos arcos, uno a cada lado del río. El arco más accesible se encuentra en territorio de Álava, el otro en La Rioja. El río Ebro hace aquí límite entre las comunidades de La Rioja y País Vasco. 
Aunque debería habilitarse un mejor acceso y limpiar los rastrojos que lo rodean, lo cierto es que el puente tiene el encanto de esas ruinas tan queridas en el Romanticismo. Hoy los arcos ya no tienen el uso original. Ya no hay caballerías, soldados ni comerciantes ambulantes que pisen sus piedras. Pero esos sillares formando una asombrosa semicircunferencia contra el cielo han adquirido una belleza especial. 

El arco de la ribera alavesa

Una curiosidad. El puente Mantible es el escenario de una de las luchas del cantar de gesta Fierabrás (siglo XII). En esta obra literaria el gigante Fierabrás, afín al emperador Carlomagno, vence a otro gigante que impedía que las tropas francas cruzaran el puente. También esta leyenda es nombrada por Cervantes en uno delos capítulos de El Quijote.
Aunque parece que en cualquier momento los arcos podrían derrumbarse, lo cierto es que la construcción es de una solidez asombrosa. Sólo tenemos que fijarnos es los sillares perfectamente escuadrados y en los gruesos pilares que sostienen los arcos. Es más, parece ser que el puente no cayó por alguna crecida del Ebro o por defectos en su fábrica. Seguramente fue destruido en algún momento del siglo XV o XVI al ser volado en alguna contienda bélica. Por eso hoy el arco alavés mira a su hermano riojano al otro lado del río. Ahora el Ebro los separa.

El arco de la ribera riojana

El entorno del puente es muy agradable. El río Ebro pasa tranquilo entre los dos arcos camino de Logroño. El puente de Mantible ha dejado de ser un puente y ahora son dos escultóricos arcos. Quizás arcos de triunfo. Triunfo sobre el tiempo y el abandono. Los siglos y la dejación del hombre no han acabado con ellos.

El río Ebro en las cercanías del puente Mantible

Ya no se puede atravesar el río Ebro por el puente Mantible. Pero los arcos supervivientes todavía guardan una grandeza extraña y melancólica, un tanto épica, que engancha y que seguro guardaremos en nuestro recuerdo.

Los dos arcos del puente Mantible desde los viñedos cercanos


GRACCURRIS Ciudad romana - Alfaro



La antigua ciudad de Graccurris fue fundada en el año 179 a.C. Toma el nombre de su fundador, Tiberio Sempronio Graco, político romano perteneciente a una de las familias más ricas de Roma. La fundación de Graccurris fue fundamental en la estrategia de ocupación del valle medio del Ebro por las tropas romanas en el contexto de las guerras celtíberas y, también, en el proceso de romanización de buena parte de los territorios de La Rioja y Navarra.

Actualmente, la ciudad de Graccurris se encuentra bajo los edificios de Alfaro, una de las localidades más importantes de La Rioja, por lo que la mayor parte de los edificios que tuvo o están destruidos bajo los cimientos de las nuevas construcciónes o sepultados a la espera que sean sacados a la luz por los arqueólogos. Pero, afortunadamente, en el paraje de las Eras de San Martín, todavía podemos ver una pequeña parte de la antigua ciudad romana, especialmente una zona de culto que da fe de la relevancia que tuvo esta antigua ciudad hace 2.000 años.

El yacimiento arqueológico de Graccurris se encuentra al norte de Alfaro, junto al río Alhama. Antes de la ciudad romana existió en el lugar un castro celtíbero llamado Ilurcis. Del castro prerromano no hay ninguna estructura visible. Quizás en el futuro, ya que queda mucho por estudiar y excavar, podamos tener alguna muestra tangible de la primera ocupación del lugar.

Pero, sin duda, el momento de esplendor y mayor influencia del enclave llegó con los romanos. Graccurris controlaba una zona estratégica, ya que se encuentra en el cruce de varios corredores de comunicación (confluencia de los valles de Ebro, del Aragón, del Arga y del Alhama). Estos valles que unían los Pirineos con la meseta y esta con el mar Mediterráneo.

Vista general del yacimiento de Graccurris


Y, aunque las Eras de San Martín estuvieron pobladas hasta el siglo IX, actualmente los restos más interesantes que podemos ver son los de una importante zona pública dedicada principalmente al culto.
El edificio en cuestión se encuentra en una vaguada entre dos cerros que son parte del yacimiento pero que todavía están sin excavar. Parte de la vaguada se niveló artificialmente para construir espacios de culto alrededor de una gran piscina. Entre la piscina y los habitáculos que se han identificado como templos se dispuso de un pórtico que daba más monumentalidad al conjunto.

Espacio de culto de Graccurris


Los restos excavados del edificio se han consolidado y son fácilmente identificables, a lo que ayuda los paneles informativos que posibilitan una visita autoguíada del yacimiento arqueológico. De la piscina solo queda una de las paredes, la norte. El muro tiene 25 metros de largo y una altura máxima de 2,5 m. Esta piscina tenía un carácter ritual, lo cual queda acreditado por el gran número de ofrendas, en su mayoría monedas, aparecidas cuando se excavó. Aún queda parte de la piscina ritual por excavar.

Muro norte de la piscina ritual de Graccurris

Los templos, de pequeñas dimensiones y planta cuadragular, se abrían al pórtico. Se cree que el edificio estuvo en uso en los siglos II y III d.C. En el siglo IV el edificio se convirtió en cantera de las viviendas que ocuparon la zona.

Uno de los templos de Graccurris

Además también podemos ver una de las calles que pasaban junto a la piscina y al pórtico de los templos. Dada la inclinación de la ladera, esta calle se encontraba a un nivel superior, por lo que se accedía al pórtico por unas escaleras.

Calle, piscina y pórtico del edificio monumental de Graccurris

Sobre las ruinas de este complejo sagrado se construyeron en la Edad Media  viviendas, usándose la piedra del edificio romano como cantera de las nuevas construcciones.
Afortunadamente los arqueólogos han sacado a la luz el antiguo edificio y hoy podemos andar por los mismos lugares donde, hace dos milenios, los antiguos habitantes de Graccurris se encomendaban a los dioses y les pedían un deseo al tiempo que arrojaban una moneda a la piscina ritual. Lo cual nos recuerda que no hemos cambiado tanto. ¿Quién no ha echado una moneda a una fuente para ver si le trae suerte o si se cumple lo que anhela?
El yacimiento está vallado, pero está abierto las 24 horas. Recomiendo también subir a lo más alto del cerro donde están las ruinas arqueológicas. Así, además de tener una buena vista de Alfaro, nos daremos cuenta de lo estratégico del lugar dado el gran control visual de las tierras de alrededor. También veremos como el río Alhama da una buena defensa natural al enclave por su parte norte y oeste.

Vista de Alfaro y el río Alhama desde las Eras de San Martín

Ojalá en el futuro prosigan las excavaciones y se actúe igual que se ha hecho con las estructuras halladas hasta la actualidad. Así, Graccurris, poco a poco, se convertirá en un yacimiento arqueológico de importancia, emulando ese tiempo en que fue un foco para la romanización de estas tierras celtíberas.
Localización de Graccurris:


© Julio Asunción

MIRANDA DE ARGA Recorrido monumental

Miranda de Arga es uno de los pueblos de la Zona Media de Navarra. Se encuentra a 47 kilómetros de de Pamplona. Lo he visitado varias veces. Aunque no está en las rutas turísticas habituales para mí tiene un encanto especial. Y creo, que si lo visitas, también va a dejar en tí un buen recuerdo.



El nombre de la localidad ya nos da pistas de parte de sus atractivos. Miranda, recuerda a la mirada, y, efectivamente, las panorámicas que se disfrutan desde lo alto del torreón carlista o desde el entorno de la torre del reloj ya hacen que merezca la pena la visita al pueblo. De Arga, porque el río Arga, el más navarro de los ríos, acaricia el caserío por su parte norte.
Por otro lado Miranda de Arga tiene monumentos muy interesantes, como la Iglesia de la Asunción o el Palacio de los Colomo.


En el siguiente enlace tienes el track del paseo que recomiendo. Con este recorrido, que a continuación se explica, no te perderás ninguno de sus monumentos importantes.
Podemos dejar el coche en la plaza del Ayuntamiento, en la parte baja del pueblo. El ayuntamiento se aloja en uno de los edificios civiles más importantes de Navarra, el Palacio de los Colomo, también conocido como Casa de las Torres. Es un edificio del siglo XVIII. Hay que destacar el equilibrio entre su robustez y su elegancia. Si llevas prismáticos fíjate en los detalles del gran escudo coronado,  como el barco que hay bajo el blasón. Las columnas salomónicas introducen el movimiento justo en la sobria fachada. El palacio está elevado sobre la plaza, dando todavía más prestancia al monumento.


Palacio de los Colomo o Casa de las Torres, actual sede del ayuntamiento de Miranda de Arga

Desde el palacio subiremos en dirección a la  iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Junto a la iglesia está la Torre del reloj (s XVI). Es una mezcla de gótico (parte inferior) y mudéjar (parte superior). Tuvo al mismo tiempo función de campanario, de torre de vigilancia y de acceso a la villa a través del arco que perfora su parte inferior.

Torre del reloj
El siguiente monumento a visitar es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Es gótica (s.XIII, XIV), con reformas posteriores, como el pórtico del siglo XVIII.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción


Recomiendo hacer la visita el domingo por la mañana ya que encontraremos la iglesia abierta. Así podremos ver sus bóvedas góticas y su interesante retablo. Pero lo que no te puedes perder es la imagen gótica de Santa María de Miranda, del siglo XIV. Destaca su tamaño, mas grande que las habituales vírgenes góticas navarras que apenas llegan al metro de altura. Echa de nuevo mano a los prismáticos para ver de cerca las claves de las bóvedas. Así no te perderás a un valiente caballero medieval que galopa sobre su corcel, un cordero místico, un santo obispo y un antiguo escudo de Navarra.
Cuando acabes de visitar la iglesia por dentro no guardes los prismáticos. Al salir de la iglesia los necesitarás para ver de cerca a las cigüeñas, que han hecho sus nidos sobre la torre de la iglesia y la torre del reloj. Escucharás el crotorar, el sonido que hacen las cigüeñas con sus picos.
En la plaza del pueblo hay una moderna escultura que homenajea al Mirandés más conocido, Bartolomé de Carranza. Fue Arzobispo de Toledo y llegó a ser confesor del rey Felipe II. En la estrecha calle que se abre frente a la iglesia, cruzando la plaza, esta la casa donde nació. Una placa lo recuerda.

Plaza con el monumento a Bartolomé de Carranza

Seguimos subiendo por las calles del pueblo hasta llegar a mi lugar preferido de Miranda de Arga, el cerro que corona el caserío, conocido como el Alto de los moros. Allí se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Castillo. La ermita es del siglo XVII. La tradición dice que en origen se erigió aquí una primera ermita para conmemorar la victoria contra los sarracenos. Esto nos recuerda que esta fue zona de frontera allá por el siglo IX, cuando la Reconquista empezaba a afianzarse en tierras de Navarra.
Junto a la ermita hay un pequeño jardín-cementerio. Allí encontraremos otra columna salomónica que parece haberse escapado de la fachada del Palacio de los Colomo. Quizás quería embellecer el templo de la patrona del pueblo, la Virgen del Castillo.

Ermita de Nuestra Señora del Castillo.

El Alto de los Moros ha tenido un alto valor estratégico desde hace milenios, ya que aquí se ubicó antiguamente un castro de la Edad del Hierro y posteriormente un castillo medieval, del que todavía podemos apreciar restos del aljibe y de alguna de sus torres.


Restos de uno de los torreones del antiguo castillo de Miranda de Arga.

En tiempos más recientes, ya en el siglo XIX, siguió teniendo importancia militar. Así lo prueba la torre fusilera carlista que corona la cima. Con mucho acierto se ha dejado abierto el acceso a la torre y se ha construido una escalera moderna que permite acceder hasta hasta lo alto de la misma. Eso convierte al torreón carlista en un atractivo de primer orden, ya que las vistas desde aquí son impresionantes.


Torreón carlista de Miranda de Arga

Desde lo alto del torreón nos sentiremos como las cigüeñas que sobrevuelan el campanario de la iglesia, como águilas que planean por los cielos de Navarra o como vigías medievales que escrutan los horizontes para evitar ataques inesperados. Llegaremos a ver la iglesia fortaleza de Ujué, la Higa de Monreal asomando tras la sierra de Alaiz, Montejurra, la montaña sagrada carlista, y muchas otras sierras que delimitan esta zona media con la zona de la montaña de Navarra. Más cerca, el río Arga, que parece desviarse en un gran meandro para besar a Miranda, que, agradecida y coqueta, mira su belleza reflejada en las aguas del río.



Tras llenarnos los ojos de panorámicas, de montañas y de horizontes, volvemos a la plaza de la iglesia. En vez de bajar por las calles, ahora atravesaremos la torre del reloj y descenderemos por un camino zigzagueante hacia el río. Allí veremos el robusto puente que lo cruza y una fuente coronada por un monolito. Sólo nos queda volver al coche. Todavía nos queda una última mirada al monumental Palacio de los Colomo.
Mientras atravesamos el río de vuelta a casa me digo que Miranda de Arga es uno de esos pueblos que dan a quien los visita más de lo que se espera. Sus algo más de 800 habitantes tienen que estar orgullosos. Seguro que volveré a recorrer sus cuestas, a disfrutar de sus panorámicas o a vivir sus fiestas.
© Julio Asunción

MUSEO DE GUADALAJARA - Palacio del Infantado


El Museo de Guadalajara se encuentra en un marco incomparable. Está instalado en el Palacio del Infantado, uno de los edificios renacentistas más importantes de España. Sólo por contemplar este palacio, de espectacular fachada y no menos interesante patio, merece la pena acercarse a Guadalajara. De hecho, el Palacio del Infantado es el monumento más importante de la ciudad.
La exposición permanente de museo ha sido actualizada recientemente. Aunque estéticamente es impecable, no me parece acertado que se mezclen las piezas sin tener en cuenta la cronología. Me resulta muy extraño ver un mosaico romano junto a terracotas policromadas barrocas. No obstante tiene contenido muy interesante, tanto que su visita es imprescindible para cualquiera que se acerque a visitar Guadalajara.
Espero que este artículo te valga como una sencilla guía de las piezas que no puedes perderte si visitas el museo. Las relaciono en el orden según se van encontrando al recorrer las salas:
- Escultura femenina de mármol de Zenón de Afrodisias de época romana (s. II d.C.).

- Curioso retrato de San Diego de Alcalá realizado por pintor anónimo del siglo XVII. No es que sea una maravilla, pero llama la atención el pequeño conejo que lleva en su mano.

- Herramientas de herrero de época celtibérica del poblado de El Atance (s I a.C.)

- Las terracotas policromadas de Luisa Roldán, llamada La Roldana. Son delicadas obras de escultura de una gran artista del barroco.

- Se exponen varios tesorillos de monedas. A mí el que más me llamó la atención son los denarios de la ceca de Bolskan. Son monedas de plata de época celtíbero-romana (100-80 a.C.)

- Colgante de oro de época visigoda de Zorita de los Canes (s.VI-VII d.C.)

- Un fragmento de mosaico de época romana (s. II d.C.) de la villa de San Blas.

- Espadas celtibéricas: una espada de frontón y una espada de antenas y una vaina de espada procedentes de Prados Redondos (Sigüenza). Están muy bien conservadas. Merece la pena fijarse en el mango decorado de la espada de antenas y en las acanaduras de la hoja de la espada de frontón.

- Reproducción de los enterramientos de la Edad del Bronce de la Loma del Lomo de Cogolludo. Destaca el enterramiento en el que se depositaron como ofrenda dos cochinillos. Corresponde a un enterramiento infantil que se realizó bajo una de las casas del poblado. 

- Pieza importante es el magnífico vaso campaniforme de la cueva del Destete (Valdepeñas de la Sierra). Está datado entre el 2600 y 1700 a.C. Podemos decir que es la cerámica más valiosa dentro del patrimonio arqueológico de Guadalajara.

- Cerca del vaso campaniforme se expone el ajuar de la tumba 5 de la necrópolis de Prados Redondos. Es el enterramiento de un guerrero. Además de las armas (lanza, espada, etc) destaca el bocado de caballo.

- Destacables también son los recipientes de vidrio romanos los siglos III y IV d.C. de la necrópolis de las Zorreras. Cerca de esta vitrina hay una estela funeraria de época romana muy rústica (I d.C.)

- Muy interesante es el brasero calado de época celtibérica (s. VI a.C.) encontrado una vivienda del castro del Ceremeño (Herrería). Es un objeto raro dentro de la cerámica que se encuentra en los yacimientos arqueológicos de esta cultura.

- En otra vitrina destacaremos la colección de ídolos prehistóricos (Calcolítico y Edad del Bronce). Llama la atención un ídolo antropomorfo de terracota de la Loma del Lomo datado entre el 2300-1600 a.C. 

- También relacionado con el mundo espiritual en la prehistoria se expone una plaqueta de pizarra grabada encontrada en la Cueva de la Hoz (Santa María del Espino). Es del periodo Magdaleniense (15000 – 10000 a.C.).

- Una pieza curiosa es el cuchillo de circuncidar en hierro y hueso procedente de Molina de Aragón.

- Entre los cuadros destaca la Virgen de la Leche de de Alonso Cano. Es una de las obras más representativas de este museo.

- Otro cuadro a resaltar es San Francisco recibiendo los siete privilegios de José de Ribera (s.XVII). No te pierdas la cara del ángel. Juraría que es el retrato de alguien conocido por el pintor. Más parece un chaval de la calle que un ser etéreo cercano a Dios.

Con el cuadro de Ribera terminamos la primera parte del museo. Seguidamente pasamos a la zona dedicada a los Mendoza, familia noble que fue propietaria de este palacio.
- Sepulcro de doña Aldonza de Mendoza (s.XV). Mágnifico sepulcro procedente del monasterio de San Bartolomé de Lupiana (Guadalajara). Hay que detenerse en el retrato de la enterrada y en el esmero en el tratamiento del cojín sobre el que reposa la cabeza. Si te gusta este sepulcro no te debes perder el del Comendador de la Orden de Santiago Don Rodrigo Campuzano, que se encuentra en la ermita de San Nicolás, también en Guadalajara. Es una de las esculturas funerarias mejor conseguidas de las que he visto en mis viajes.

- En las últimas salas nos podremos hacer una idea de la riqueza que en su día debieron tener las estancias del palacio. Destacan las pinturas de las bóvedas, obra del florentino Rómulo Cincinato (s.XVI). Además, con gran acierto, en las salas de Atalanta y en la de las Batallas una instalación audiovisual, sumamente original y didáctica, nos guía por el significado de las pinturas. Pocos saben que Atalanta y su amado Hipómenes, convertidos en leones, son los que tiran del carro de la diosa Cibeles, tal como están representados en la famosa fuente de Madrid.

El Museo de Guadalajara nos permite conocer uno de los mejores edificios de arquitectura civil de toda España y al mismo tiempo nos ofrece una interesante colección de arqueología y arte. Todo ello convierte al Palacio del Infantado en un atractivo turístico de primer orden. No te lo pierdas.
© Julio Asunción

Tres libros para conocer Navarra

La Guía arqueológica de Navarra nos acerca a la Prehistoria y a la época romana de Navarra. Cuevas donde habitaron los primeros navarros, monumentos megalíticos, villas y ciudades romanas desfilan por sus páginas facilitándonos un viaje al pasado de Navarra.
Tesoros del arte y de la historia de Navarra es un recorrido guíado donde conoceremos las historias y las curiosidades de 25 de las obras de arte y objetos históricos más importantes de Navarra.
En 8 planes para conocer Navarra se plantean ocho propuestas donde visitaremos árboles monumentales, bosques excepcionales, seguiremos las huellas de dos de los más importantes reyes de Navarra y descubriremos algunos de los monumentos medievales más desconocidos de Navarra.

Datos personales

Mi foto
Historiador y guía turístico. Autor de "Guía arqueológica de Navarra", "8 planes originales para conocer Navarra", "Tesoros del arte y de la historia de Navarra" y coautor de "Cuando las cosas hablan". Colaborador de las revistas "Conocer Navarra" y "Pyrenaica". Youtuber con más de 1.300 vídeos de contenido cultural. He publicado más de 300 rutas senderistas en la red con más de 2.700 kilómetros de recorridos.