
En los canecillos que separan las metopas también encontramos el bien y el mal, la rectitud y el pecado. La rectitud en el caballero que finaliza el alero por la derecha. Caballero cristiano, como acredita la cruz de su escudo, que vence sobre el mal, representado en el dragoncillo en el que hunde su lanza. También esta figura ha sido interpretada como San Jorge, espejo de caballeros.

A su izquierda un libidinoso personaje. En sus genitales hoy queda el agujero donde debió insertarse un desproporcionado pene. Es el pecado de la lujuria, cuya crítica se completa con el canecillo que está a su izquierda: una mujer da a luz un bebé que blande un cuchillo. El tocado que porta la identifica como mujer casada. El bebé de expresión demoniaca es por tanto el fruto del adulterio. La roca adoctrina al hombre del Medievo: el pecado engendra el mal.
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