La vidriera se dedica a uno de los momentos épicos de la batalla de Las Navas de Tolosa. Cuando parecía que la victoria se iba a inclinar del lado de los sarracenos, los tres reyes cristianos acometen una última carga de caballería a la desesperada. Las tropas de Sancho el Fuerte de Navarra, Alfonso VIII de Castilla y Pedro II de Aragón, consiguen abrirse paso entre las defensas enemigas y llegan al palenque del Miramamolín Al-Nasir, el señor de las hordas musulmanas. Allí estaba la tienda del rey moro, protegida por un perímetro de cadenas y por su guardia negra, los imesebelen.
Parece ser que fue Sancho el Fuerte, con sus caballeros, el primero que llegó a la tienda del rey moro superando a los imesebelen y provocando la huída de Al-Nasir.
Este momento tan glorioso, para la vida del rey, la historia de Navarra y la historia de España, es el que está representado en la magnífica vidriera del mausoleo de Roncesvalles.

La tranquilidad del rey le engrandece. Gran virtud es la serenidad en momentos críticos. Bajo la corona asoma su melena, ya canosa. El rey Fuerte fue a la batalla con 58 años.
No debemos dejar de admirar la magnífica representación de los caballos. La sensación de poder y movimiento está muy lograda. Detalles como los espumarajos de saliva del caballo que monta el rey dan realismo al esfuerzo del animal.
La compacta y ordenada formación cristiana y la firme decisión de los caballeros, contrasta con el desorden y la desesperación de los sarracenos, representados en la parte de abajo de la vidriera.



La victoria final de los cristianos también está simbólicamente representada en la vidriera. En lo más alto de la escena, coronando el estandarte de la Virgen, campea la Cruz. En la parte inferior, vemos una bandera sarracena caída entre la guardia negra. La bandera en su extremo tiene una media luna. La Cruz se alza, la media luna cae. La Cruz es de oro, la media luna de bronce. El significado es claro.
La vidriera es una magnífica obra de la Casa Maumejean, una de las mejores en el arte de la vidriera que hay en España. Desde 1.860 esta familia de origen francés, durante varias generaciones, ha confeccionado algunas de las mejores vidrieras artísticas que se pueden ver en España. Su fundador fue Jules Pierre Maumejean, que creó el primer taller en Pau (Francia).

Posteriormente Jose de Maumejean, abrió taller en Madrid, en 1.898. En el taller que se encontraba en el Paseo de la Castellana 64 se confeccionó la hermosa vidriera de la Batalla de las Navas de Tolosa en el año 1.906. La Casa Maumejean había sido elegida en un concurso convocado al efecto. El encargo se encuadraba en las obras de acondicionamiento del nuevo panteón del rey Sancho. Los restos del rey y su sepulcro fueron trasladados a la Sala Capitular de la Real Colegiata de Roncesvalles en 1.912, hace 100 años, en el séptimo centenario de la crucial batalla.
A los pies de la gran vidriera se encuentra el sepulcro de Sancho el Fuerte con la estatua yacente del rey. Se dice que cuando se cierra la Colegiata de Roncesvalles a los turistas, su estatua vuelve a la vida y dirige la mirada a la vidriera antes de que se ponga el sol. En la cara de piedra, habitualmente inexpresiva, se dibuja una sonrisa orgullosa…
A los pies de la gran vidriera se encuentra el sepulcro de Sancho el Fuerte con la estatua yacente del rey. Se dice que cuando se cierra la Colegiata de Roncesvalles a los turistas, su estatua vuelve a la vida y dirige la mirada a la vidriera antes de que se ponga el sol. En la cara de piedra, habitualmente inexpresiva, se dibuja una sonrisa orgullosa…
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