Por eso la calidad de las esculturas no es de destacar, ya que estaban pensadas para verse desde lejos.
En el Paseo de Sarasate, en el mismo centro de Pamplona hay varias de estas esculturas procedentes del Palacio Real.
Seguro que cualquier navarro que visite Madrid también tendrá curiosidad por visitar la estatua de su rey. En la Plaza de Oriente, mirando hacia la fachada, habremos de dirigirnos a la fila de reyes que se encuentra a la izquierda. El tercero de ellos, empezando a contar desde la parte más alejada al palacio, es Íñigo Arista. Su factura es bastante simple, lo mismo que el resto de esculturas de reyes. Está vestido a la romana y porta un bastón de mando en la mano derecha.
Íñigo Arista comparte uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad con reyes asturianos y leoneses, condes catalanes y castellanos.
Cuando estaba sacando las fotos para este artículo pasó una familia junto a la escultura. El padre comentaba a sus hijos que en esta parte de la plaza estaban los reyes asturianos. Intervine en la conversación y les expliqué la historia de Íñigo Arista. Y es que esta escultura aporta su granito de arena para recordar la existencia de ese reino antiguo y de tan rica Historia que es Navarra.
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