TINTINNABULUM DE SASAMÓN Museo de Burgos


Cuando visité el Museo de Burgos no pude más que sorprenderme ante una pieza expuesta en las salas dedicadas a Roma. Era ciertamente singular: el tintinnabulum de Sasamón.
Sólo hay que ver la imagen que encabeza este artículo para imaginar mi sorpresa. En un vetusto edificio como es el del Museo de Burgos donde encontramos desde armas de la Edad del Hierro, hachas paleolíticas, antiguas cerámicas, estelas funerarias y otros elementos del pasado, de repente aparece un pene erecto coronado por una desnuda amazona que, por comparación hace al falo grandioso. 
Cualquiera pensaría que es el trofeo al semental de una orgía, el autobombo de un romano muy satisfecho de su miembro y de sus hazañas sexuales o la muestra del origen de los sex-shops. 
Nada más lejos de la realidad. Es lo que pasa cuando vemos el tintinnablum con los ojos de la sexualidad del siglo XXI. La manera en que los romanos veían las relaciones sexuales y los aparatos sexuales era muy diferente a la actual. Aunque parezca curioso, para ellos, el falo atraía la suerte, es más, existía un culto al pene. 
El tintinnabulum de Sasamón en realidad no es un sólo falo. Es un triple falo. El falo-montura tiene a su vez un falo en la parte inferior y otro falo que a modo de cola de la curiosa montura, se tuerce buscando el sexo de la pequeña amazona. Esta parece querer abrir su nalga con la mano izquierda para facilitar la futura penetración. 
Otra vista del tintinnabulum de Sasamón
El tintinnabulum es de bronce y mide 14 cm de longitud. Es una pieza excepcional, única en la Península Ibérica, con paralelos con obras encontradas en Herculano y Pompeya. 

Tintinnabulum de Herculano según M.Grant
El nombre, tintinnabulum, procede del tintineo de las campanillas que cuelgan debajo de la procaz escultura. Las campanas y campanillas han estado muy relacionadas con el culto en muchos culturas. En el tintinnabulum también tienen esta función de comunicar con los dioses o al menos agradarlos con la ofrenda de su sonido. La curiosa escultura está datada entre los siglos I a.C. y I d.C.

Tintinnabulum con las campanillas


En realidad el tintinnabulum era una especie de amuleto. Los romanos creían que atraía la buena suerte. Lo colgaban de los techos de las casas y, sobre todo, de las tiendas. Imaginemos que entramos en la carnicería del barrio, en la librería o en la tienda de chuches y nos encontramos colgado del techo este pene-montura. Hoy es más fácil encontrar un San Pancracio que dicen atrae dinero a los negocios. Es raro ver una similitud entre el tintinnabulum y San Pancracio. Pero los dos comparten esa superstición de llamar a la suerte, de ganar la ayuda de los dioses.
Esta creencia de que el falo daba suerte está totalmente relacionada con el culto a los dioses. El falo, tal como ya apuntó E.Montero,  era considerado un símbolo de la naturaleza creadora, muestra de la divinidad de la concepción. El falo sagrado era parte de ese mundo divino. Su exposición atraía el favor de los dioses. De hecho se relaciona al pene con los cultos dionisiacos. El pene no era el símbolo del sexo y del placer que hoy tiene. Era mucho más. De ahí que en el tintinnabulum esa mujer desnuda, quizás una ninfa, corone al falo con una corona de laurel, corona con la que se distinguía a los dioses. También de laurel eran coronados los césares, lo grandes generales triunfadores y  los mejores atletas. Al fin y al cabo eran humanos bendecidos por los dioses que habían posibilitado su triunfo. 
El tintinnabulum del Museo de Burgos se expone hoy en una de las vitrinas de las salas de Roma junto con otras piezas. Es curioso porque quizás sea la pieza más singular del museo y debería estar más destacada. Probablemente si no fuera un pene sería el emblema o símbolo del museo como por ejemplo pasa en el Museo de Prehistoria de Valencia con el Guerrero de Mogente o en otros muchos museos donde la imagen del museo queda concretada en una de sus mejores piezas. Seguro que si el Museo de Burgos diera este paso crearía polémica, pero la polémica hoy es publicidad y serviría para atraer a muchos más visitantes a este interesanete museo. Pero me parece que los romanos, en algunos aspectos, veían con más naturalidad los genitales de lo que hoy, en el siglo XXI, lo hacemos nosotros. Será mucho más fácil ver reproducido el tintinnabulum del Museo de Burgos en los anuncios de un sex-shop que en una importante institución cultural como es el Museo de Burgos. 
Y mientras tanto el dios Dionisio ríe divertido en el Olimpo al ver la cara de sorpresa de los visitantes del museo cuando se acercan al tintinnabulum de Sasamón. 

El tintinnabulum no es la única pieza sorprendente del Museo de Burgos. En estos enlaces tienes más información:


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Historiador y guía turístico. Autor de "Guía arqueológica de Navarra", "8 planes originales para conocer Navarra" y coautor de "Cuando las cosas hablan". Colaborador de las revistas "Conocer Navarra" y "Pyrenaica". Youtuber con más de 1.000 vídeos de contenido cultural. He publicado más de 300 rutas senderistas en la red con más de 2.700 kilómetros de recorridos.