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SALA PROTOGÓTICA DEL ARCHIVO DE NAVARRA



En el Archivo de Navarra, antiguo palacio de los reyes de Navarra, se esconde una sorpresa desconocida por la mayoría de los visitantes de Pamplona e incluso para muchos navarros. Es la sala protogótica. Es una de las mejores muestras de arquitectura civil medieval que se han conservado en Navarra. 
El Archivo de Navarra se encuentra en pleno casco antiguo de Pamplona, junto a la iglesia de San Fermín de Aldapa.
Aunque gran parte del Palacio Real de Navarra está reconstruido tras las reformas del arquitecto Rafael Moneo, se conservó de tiempos de la primitiva edificación del palacio una sala tardorrománica o protogótica de finales del siglo XIISu conservación se debe en gran parte a que está parcialmente soterrada y a que estuvo prácticamente cegada con escombros durante el tiempo en que el Palacio Real estuvo abandonado. 
La sala protogótica es una gran sala de 26,8 de largo por 7 metros de ancho con seis bóvedas nervadas de crucería. Hoy se dedica a sala de exposiciones, lo que permite su visita en el horario de las exposiciones. El equilibrado conjunto de arcos que sustentan la baja bóveda se convierte en un atractivo que supera generalmente a las exposiciones aquí expuestas. 
En la sala protogótica podemos apreciar perfectamente ese momento de transición de estilos que se dio en Navarra a finales del siglo XII y a principios del XIII. Transición entre el arte románico y el arte gótico. Mientras los arcos que sustentan la bóveda de la gran sala empiezan a apuntarse, característica propia del gótico, los muros siguen siendo sumamente anchos y robustos, al tiempo que los ventanales continúan siendo estrechos, sin apenas dejar pasar la luz, características propias del románico.
No sabemos exactamente cuál era el uso que tenía esta sala en la Edad Media. Seguramente tuvo la función de almacén o bodega. Es curioso uno de los usos más recientes de la sala (siglo XX) en que se aprovechó la humedad y la oscuridad del lugar para el cultivo de champiñones. Pero probablemente su uso más curioso fue como escenario en la película Robin y Marian, película rodada en el año 1976.  En la película la sala se convierte en un salón del palacio de Ricardo Corazón de León. En la escena el rey Ricardo interpretado por Richard Harris. muere en brazos de Robin Hood, al que da vida Sean Connery. En la película se puede apreciar perfectamente la sala protogótica, por lo que extraña que en la ruta del cine que ha promocionado el Gobierno de Navarra no se haya incluido como uno de los hitos la sala protogótica del Archivo de Navarra, aspecto que quizá sería bueno que se corrigiera.
Fotograma de la película Robin y Marian
Seguro que por la sala protogótica también pasearon los reyes de Navarra, como Sancho VI el Sabio, el rey que mandó construir el palacio o Carlos II el Malo, que murió, dicen que abrasado, en el Palacio Real.
Todo esto hace que la sala protogótica del Archivo de Navarra sea una visita imprescindible a todo aquel amante de la arquitectura medieval y a todo amante del cine que visite Pamplona.

© Julio Asunción

LA TRINIDAD DE ARRE Y EL PUENTE MEDIEVAL

Uno de los lugares con más encanto de la Cuenca de Pamplona y del parque fluvial del río Arga es la ermita de la Trinidad de Arre. Es un lugar interesante por varios motivos. En La Trinidad de Arre se juntan historia de siglos con la naturaleza más bella del río Ultzama. La historia la siguen portando día a día en sus mochilas los muchos peregrinos qué atraviesan el bonito puente medieval que cruza el Arga ya que nos encontramos en pleno Camino de Santiago, Mucha historia también guarda la pequeña iglesia de la Santísima Trinidad cuyo origen se sitúa en el siglo XII si bien desde entonces ha sido bastante reformada.


La Trinidad de Arre se encuentra en el municipio de Arce, junto al límite con Villava.


De la época de construcción más antigua de la ermita todavía podemos contemplar el ábside medieval. Junto a la ermita se encuentra el albergue de peregrinos, uno de los de más encanto del Camino de Santiago, que siempre da la bienvenida a los caminantes que todavía lejos de Santiago de Compostela buscan el descanso y la paz. Descanso y paz que en este paraje fluyen tan abundantemente como las aguas del río Ultzama. Histórico también es el Batán de Villava que se encuentra a pocos metros de la ermita. Fue un antiguo Batán qué trabajaba las telas y que hoy es un excelente centro interpretación del parque fluvial del Arga. En su interior todavía conserva uno de los antiguos batanes de madera que golpeaba las telas sin cesar para mejor prepararlas para su posterior uso en paños y ropajes.
Y que decir de la naturaleza del paraje de la Trinidad de Arre. El río Ultzama se despeña en cascada una vez pasado el puente medieval, sobretodo en primavera cuando viene abundante con el deshielo de las montañas de Navarra. Es un paraje cercano a Pamplona, a tan solo 5 km de distancia de la capital navarr. Hasta aquí se puede llegar en coche. Pero yo recomendaría acercarnos a este lugar andando el Camino de Santiago desde Pamplona o siguiendo el parque fluvial del Arga. Acabar en este paraje, junto a la ermita de la Trinidad y arrullados por el sonido fluyente del río Ultzama es una experiencia única que seguro no olvidarás.

© Julio Asunción

LA CAMPANA MARÍA Pamplona

Se  ha llegado a comparar el sonido de las campanas con la voz de Dios. Cada vez que desde lo alto de un campanario se convoca a los feligreses a acudir a la iglesia es como si de alguna manera Dios llamara a la reunión sagrada. Si nos guiamos por esta metáfora, no hay duda que una de las voces más privilegiadas de Dios en Navarra es la campana María.




La campana María está en la torre norte de la fachada de la catedral de Pamplona. Es un verdadero prodigio del arte de la fundición. Mide 2,5 metros de diámetro por 2,25 metros de altura. Supera las 10 toneladas de peso. Fue fundida en 1584 por el maestro Pedro de Villanueva. Es la segunda campana más grande de España después de "La Gorda", una campana que se encuentra en la Catedral de Toledo que alcanza los 17000 kilos. Pero no dudo en decir que la campana María es la más importante de España, ya que la campana toledana ha perdido su voz. Esa voz divina, esa sensación mística que crea una gran campana cuando llena el cielo con su resonar la perdió hace tiempo la campana toledana ya que dejó de estar en uso. En cambio, la campana María sigue llenando el aire con su magnífico tañido en las ocasiones más grandes y solemnes. Es más, tal es el poderío de esta inmensa campana que se dice que su sonido se escucha a 14 km de distancia, inundando toda la Cuenca de Pamplona y marcando los límites de la misma Cuenca. En el siguiente vídeo podemos apreciar su sonido. El vídeo está tomado en el día de la histórica Procesión Mariana Jubilar del 13 de noviembre de 2016, una ocasión muy especial que justificaba sobradamente el que la Campana María fuera tañida.




Debido a su tamaño la única manera de desmontar La Campana María de su emplazamiento sería desmontando la torre donde se encuentra, ya que no cabe por los vanos de la torre. Hoy podemos visitar La Campana María gracias a las visitas guiadas que en determinadas horas se realizan en la catedral de Pamplona. Debajo del vaso de la campana nos sentiremos pequeños. Otro atractivo de la visita a la campana María son las excelentes vistas que se tienen desde la torre donde se encuentra. Tendremos una panorámica excelente de Pamplona y también de la Cuenca, el terreno donde se extienden los místicos sones de la gran campana.

ESTATUAS DE REYES DEL PASEO SARASATE Pamplona


En uno de los extremos del céntrico Paseo Sarasate de Pamplona y frente al edificio del Parlamento de Navarran nos sorprenden seis estatuas de reyes. Tienen una curiosa historia. Son parte del conjunto de 94 estatuas de reyes que adornaban a mediados del siglo XVIII el Palacio Real de Madrid. Para la confección de este vasto programa decorativo se dieron cita en la Corte artistas franceses, italianos y españoles. Era un proyecto que, por su envergadura, fue único en su tiempo. El proyecto se ejecutó al comienzo del reinado del rey Fernando VI (1746-1759), bajo la dirección del italiano Giovanni Domenico Olivieri. Pero con la llegada de Carlos III al trono de España en 1760, las modas habían cambiado, y para el espíritu neoclásico del nuevo monarca no era grata tanta decoración en las fachadas y balaustradas del Palacio Real, por lo que dio orden de retirarlas, almacenarlas y posteriormente repartirlas por diferentes jardines de España.
Aprovechando las obras del Paseo Sarasate en 1885, el consistorio solicitó a Madrid seis estatuas de reyes de Navarra, pero por desconocimiento histórico y falta de diligencia al seleccionar las esculturas en el almacén real, acabaron en Pamplona reyes que no eran de Navarra.
En 1972, a instancias de Patrimonio Nacional se permutaron dos de las esculturas que estaban en Pamplona por las de dos reyes navarros: García Ramírez el Restaurador y Felipe III de Evreux . El primero fue llamado el Restaurador por restaurar la monarquía navarra tras el periodo de unión de los reinos de Pamplona y Aragón. Felipe III gobernó Navarra por medio de virreyes, dando preferencia a los asuntos de sus condados franceses. Es curioso que un rey que casi no pisó Navarra durante su reinado ahora haya vuelto en figura.
La otras cuatro figuras siguen sin identificarse. Pero quizás alguna de ellas sea muy cercana. Uno de los reyes lleva la espada sujeta por una gruesa cadena. Una de las esculturas que se pidieron a Madrid en el siglo XIX fue precisamente la de Sancho el Fuerte, el rey que ganó las cadenas del actual escudo de Navarra. El simbolismo de las cadenas conquistadas en la Batalla de las Navas de Tolosa y su relación con el rey Sancho el Fuerte era perfectamente conocido cuando se hicieron las esculturas. ¿Podría ser la escultura que hoy adorna el Paseo Sarasate la del rey Sancho el Fuerte?
Seguramente nos llame la atención el acabado un tanto tosco de las estatuas de los reyes. Ello se debe a que en un principio estaban destinadas a ser observadas desde lejos, sobre la fachada del Palacio Real de Madrid, por lo que no era necesario abundar en detalles en su realización.

© Julio Asunción

MONUMENTO A PABLO SARASATE Pamplona

El Parque de la Media Luna es uno de los parques más antiguos de Pamplona. Un lugar bucólico y de marcado carácter romántico. Muy adecuado para encontrarnos con Pablo Sarasate (1.844-1.908).

La escultura del músico pamplonés está en un parterre en el centro de este bello parque, tan bello como las notas que creaba Sarasate en su violín Stradivarius. Su manera de tocar le hizo triunfar en toda Europa y América. Se le considera uno de los mejores violinistas que jamás hayan existido.
El artista Eduardo Carretero le representa de cuerpo entero. Vemos a Sarasate en el momento en que sale a un escenario idealizado que está representado por varias columnas y por la grada sobre la que se levanta la estatua. Su cabello y sus largos bigotes nos señalan al artista del Romanticismo. La escultura fue inaugurada en 1959 y costeada por suscripción popular con una generosa aportación del ayuntamiento de la ciudad.
En la parte de detrás del monumento dos musas nos recuerdan el don casi divino que alumbraba las manos de Sarasate cuando tocaba su violín para deleite de los que asistían a sus interpretaciones.
Sarasate amaba Pamplona. Acudía regularmente a las fiestas de San Fermín. Cuando llegaba a la ciudad salía al balcón de su habitación del hotel La Perla, donde se alojaba, y regalaba su arte tocando varias piezas a sus queridos paisanos.
Pablo Sarasate ha sido probablemente el pamplonés más universal. Su cuerpo descansa en el cementerio de la ciudad. Pero en el Parque de la Media Luna todavía se apresta a dar otro concierto.
- Mausoleo de Pablo Sarasate en el cementerio de Pamplona.

Quien quiera acercarse más a la figura de Sarasate puede acercarse al Palacio del Condestable, cerca del ayuntamiento. Allí un pequeño museo recuerda a tan singular navarro. Además podremos escuchar también alguna de sus composiciones.


© Julio Asunción


MONASTERIO DE ZAMARCE Huarte - Arakil

El monasterio de Zamarce se encuentra a las afueras de Huarte-Arakil, uno de los pueblos de La Barranca. Está a los pies de la sierra de Aralar, sierra en cuyas alturas se encuentra el santuario de San Miguel in Excelsis uno de los lugares de devoción más importantes de Navarra y del País Vasco y uno de los monumentos principales de la Ruta del Románico de Navarra. A quien le guste el senderismo tiene una buena oportunidad de conocer monasterio y santuario siguiendo el camino que desde el monasterio de Zamarce asciende hasta lo alto de la sierra de Aralar y a San Miguel in Excelsis. Más información sobre esta ruta senderista donde además se pueden ver varios dólmenes en este enlace.

Aunque el monasterio de Zamarce hoy aparece apartado, no lo estuvo en su día. Su origen fue un asentamiento romano que atendía a los viajeros que recorrían la calzada romana que unía Burdeos y Astorga. Esta calzada era una de las vías de comunicación principales del norte de la Península Ibérica hace 2.000 años. En la Edad Media esta calzada romana fue seguida por los peregrinos en su caminar hacia Santiago de Compostela. Posteriormente el Camino de Santiago tomó el recorrido actual, el que desde Pamplona lleva hacia Logroño pasando por Estella. En las excavaciones arqueológicas que confirmaron el origen romano de Zamarce aparecieron también tumbas de peregrinos.

Del antiguo monasterio queda la iglesia románica. Está declarada Monumento Histórico-Artístico desde 1983. La iglesia fue construida hacia mediados del siglo XII, si bien parece que ya desde
el siglo X existía el monasterio. La iglesia responde en su tipología al románico rural, con una sola nave y ábside semicircular. De la iglesia destaca su portada adornada con motivos geométricos y vegetales con influencias de la desaparecida catedral románica de Pamplona. También son curiosos los canecillos que se distribuyen bajo el tejado. El ábside está orientado hacia el Este, hacia la salida del sol, tal como era habitual en los templos cristianos.
Ara-coeli, altar del cielo) se dirigían hacia la tumba del apóstol Santiago.

Desde la Edad Media el monasterio dependió de la catedral de Pamplona. Hoy también depende de la Diocesis de Pampona-Tudela y se ha convertido en Casa de Espiritualidad. Destino muy adecuado para un lugar que desde su origen dio asistencia y reconfortó las almas de los peregrinos que pasando junto a la montaña sagrada de Aralar (Ara-coeli, altar del cielo) se dirigían hacia la tumba del apóstol Santiago.

SANTA MARÍA DE EGUIARTE Tierra Estella

Santa María de Eguiarte es una de los momumentos románicos más interesantes de Tierra Estella. Está en la carretera que lleva de Lácar a Alloz, la NA-7320. El desvío para llegar a la iglesia se encuentra a la altura del punto kilométrico 2,100. Es una iglesia curiosa, ya que es la iglesia parroquial de dos pueblos a la vez, de Lácar y Alloz, circunstancia muy extraña y acaso única, ya que lo normal es que cada pueblo tenga su iglesia parroquial propia.



Lo primero que llama la atención de Santa María de Eguiarte es el espacioso atrio soportado por pilastras que es al mismo tiempo cementerio. El atrio protege la portada sur, que es la entrada principal del templo. Esta portada es lo más interesante de la iglesia, ya que Santa María de Eguiarte fue modificada sustancialmente en el siglo XVII. De hecho, desde el exterior, debido a las modificaciones barrocas y al atrio, nadie diría que estamos ante un templo de origen medieval si no fuera por su portada románica.


La portada fue realizada en la segunda mitad del siglo XII y es una de las más interesantes del románico rural de Navarra. En la escultura que la adorna se aprecian claras influencias del románico de Estella y de Silos. Seguramente en la portada intervino un escultor que había trabajado en estos lugares, lo que nos recuerda que muchos de los artistas que trabajaban en las iglesias románicas eran itinerantes y viajaban de un sitio a otro para completar los encargos que les hacían, a veces desplazándose cientos de kilómetros. Así, por ejemplo, la escena de la Anunciación con San José dormido de uno de los capiteles es casi idéntica a otra de la iglesia de San Miguel de Estella y algunas aves monstruosas o la decoración vegetal se han identificado entre la escultura del monasterio de Silos.
A la Anunciación, que se sitúa en el lado izquierdo de la portada, la acompañan la Adoración de los Magos, un símbolo geométrico circular y un Agnus Dei o cordero místico.

En el lado derecho vemos un centauro, un crismón y otros dos capiteles con extraños seres.
Se produce por tanto una dualidad en la simbología de la portada. Las escenas de la infancia de Cristo, la Anunciación y la Epifanía, junto con el cordero místico, de contenido positivo, contrastan con las escenas del lado opuesto, ya que el centauro y los otros extraños animales tienen un claro contenido negativo.

Pero algo no encaja. ¿Por qué el crismón, símbolo de la Trinidad, aparece entre las escenas de simbolismo negativo en vez de estar en el tímpano o entre las escenas de significado positivo? En la jamba del otro lado de la portada donde se encuentra el crismón, está el curioso símbolo geométrico, de clara influencia musulmana. Quizás lo que se buscó fue una simple simetría entre los dos símbolos circulares. Más sugerente es la hipótesis de la posible ascendencia islámica del artífice de la portada que quiso colocar el símbolo geométrico de influencia musulmana entre los capiteles de contenido positivo y, en cambio, colocó el crismón, uno de los principales símbolos del cristianismo, en el lado negativo de la portada. Es uno de los misterios que esconde Santa María de Eguiarte.

Este es uno de los encantos de la escultura románica. Si nos fijamos con detenimiento siempre podremos atisbar mensajes y descubrir enigmas que llegan desde la piedra y que tallaron manos desconocidas hace cientos de años.

© Julio Asunción

SAN ADRIÁN DE VADOLUENGO Sangüesa

En Sangüesa está una de las principales joyas del arte románico de Navarra: la iglesia de Santa María. Su portada es una de las mejores del románico de la Península Ibérica. Muy conocida por los aficionados al arte medieval, ha eclipsado a otro de los monumentos románicos de Sangüesa, la iglesia de San Adrián de Vadoluengo.


San Adrián de Vadoluengo se encuentra a las afueras de Sangüesa, en dirección a Sos del Rey Católico, junto a la carretera NA-127, a la altura del kilómetro 6. Lo primero que llama la atención es el verdor del paraje donde se encuentra. Es un pequeño oasis entre campos de labranza. La umbría que crea la vegetación hace recordar aquellas menciones del Paraíso tan recurrentes en la Edad Media.


Entre el verdor aparece la iglesia de San Adrián. Y como si fuera una iglesia coqueta lo primero que nos ofrece es su lado más bello, su hermoso ábside. La iglesia es un buen exponente del románico rural, con nave única y torre. Entre su decoración escultórica destacan los canecillos, con animales, entrelazos, aves. Quizás el más curioso sea el de una mujer en postura obscena, mostrando su sexo. El sentido negativo de estas esculturas queda ejemplificado en la representación de un hombre con un barril, una crítica a la ebriedad muy difundida en los templos románicos.
La portada se encuentra en el muro sur. Está coronada por un tímpano adornado con un sencillo crismón. Otro de los atractivos de la iglesia son las numerosas marcas de cantero que lucen las piedras del templo.
La iglesia fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1983. Fue construida en la primera mitad del siglo XII. Afortunadamente la iglesia de San Adrián de Vadoluengo tiene referencia en los escritos de la época. Fue mandada construir por Fortún Garcés Cajal, noble aragonés muy cercano al rey Alfonso el Batallador, rey de Navarra y Aragón. Llegó a ser mayordomo del rey y tenente de Nájera, Viguera, Grañon, Daroca, Cutanda y Ull. ¿Quién sabe si la iglesia es producto de una promesa en alguna de las campañas en las que el noble acompañó al rey guerrero que conquistó Tudela y Zaragoza? ¿Pudo la iglesia ser construida en recuerdo del hijo de Fortún que murió en batalla contra los musulmanes?
Son meras hipótesis, pero lo que si que está claro es que aquí, en Vadoluengo, se firmó el pacto de Vadoluengo, que en 1135 reunió a Sancho Ramirez, rey de Pamplona y a Ramiro II el Monje, el sucesor en Aragón de Jaime el Conquistador. No es de extrañar que el pacto, como muchas veces era tradición, se realizara ante el altar de la iglesia, territorio sagrado que debería llevar al cumplimiento estricto de lo pactado, cosa que en este caso no se hizo.

La iglesia de San Adrián tiene otra curiosidad: una extraña inscripción cerca de la portada. Hay quien ha llegado a identificarla como una de las primeras inscripciones en euskera. Por otra parte, el investigador Kepa Olaizola, las identifica como marcas de los agotes.  Y es que el románico no deja de sorprendernos.

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julioasuncion@hotmail.com

IGLESIA DE SAN ANDRÉS DE LEARZA

 
La iglesia de San Andrés apóstol se encuentra en lo que era el antiguo señorío de Learza, en Tierra Estella. Para llegar a ella tendremos que tomar el desvío en la NA-7410, entre las localidades de Oco y Piedramillera.
San Andrés de Learza es un buen ejemplo de iglesia románica rural de Navarr del periodo de transición entre el románico y el gótico. Fue construida hacia el año 1200. En 1983 fue declarada Monumento Histórico Artístico.
Uno de los atractivos principales del iglesia de San Andrés de Learza es su ubicación. Está en un pequeño alto que corona la coqueta plaza que forman las pocas casas que forman el caserío. Tras la iglesia el monte arbolado hace de verde telón de fondo al edificio medieval.

A la iglesia se accede subiendo unas escaleras que permiten superar el desnivel que coloca la iglesia en posición superior, posición buscada con intención, ya que esta elevación sobre las casas del entorno da mayor protagonismo al edificio y resalta su condición de lugar sagrado.
La portada de la iglesia esta precedida por un pórtico neoclásico construido en el siglo XVIII. La iglesia tiene ábside semicircular y nave única, como muchas iglesias del románico rural, pero por otra parte ya podemos apreciar que los vanos que se abren en el muro y en el ábside son ya apuntados, característica del gótico.

No abunda la decoración escultórica, sin duda influencia del estilo cisterciense propio del periodo de transición entre el románico y el gótico. La escultura más interesante se encuentra en la ventada del ábside. Sobre dos columnas primorosamente trabajadas se representan unos animales enfrentados y una enigmática cabeza humana. Es de rasgos tan esquemáticos y casi geométricos que a alguno le recordará algún retrato de los pintores cubistas del siglo XX.


Cerca de la iglesia de San Andrés podemos dar un paseo junto a los quejigos de Learza, declarados Monumento Natural. Los ancianos árboles acompañan a las viejas piedras de la iglesia, recordándonos que el románico pertenece más al campo que a la ciudad y que aquí los urbanitas somos extraños.

En las cercanías podemos disfrutar de una interesante ruta de senderismo arqueológico donde podremos ver unos curiosos grabados rupestres en lo que fue un santuario prehistoríco. Mäs información en este enlace: Grabados rupestres de Learza.

© Julio Asunción
julioasuncion@hotmail.com

HÓRREO DE IRACHETA

 
El hórreo de Iracheta es un monumento único del románico de Navarra. Es el hórreo más antiguo de la Navarra y uno de los más antiguos de España. Es también un testigo de la importancia que en la economía de la Edad Media tenía el mundo rural. En esa época los hórreos debieron ser muchos más en número pero hoy han desaparecido. Eran utilizados para almacenar y proteger el grano de la humedad, de los ratones y otras plagas. El hórreo de Iracheta ha aguantado el paso de los siglos debido a lo robusto de su construcción. Generalmente los edificios de este tipo eran de madera, por lo que no han soportado el paso del tiempo.

Iracheta se encuentra al sur de Pamplona. Hasta el pueblo se llega desviándonos de la N-121 a la altura de Garínoain para tomar la carretera NA-5100. Iracheta está a las faldas de la sierra de Alaitz, en un hermoso lugar. El hórreo se encuentra en el mismo centro del pueblo, muy cerca de su iglesia parroquial.

La potente masa del hórreo de piedra tiene 69 metros cuadrados y mide algo más de nueve metros de largo por casi ocho de ancho. Se levanta sobre diez arcos de medio punto que se apoyan en pilastras que elevan el cuerpo del hórreo para proteger los alimentos y el grano de la humedad del suelo. La contundencia del cuerpo alto del hórreo contrasta con la ligereza de los arcos que lo sustentan. Grandes losas sobresalen de las pilastras para evitar que los roedores pudieran llegar al grano almacenado. Se accede al interior del hórreo por una escalera de piedra que en su parte superior queda separada de la entrada también para proteger lo almacenado de las alimañas.

Hay autores que han visto una clara influencia del prerrománico asturiano en el hórreo de Iracheta llevando su datación nada menos que a los siglos IX o X. De ser así sería el hórreo más antiguo de España. ¿Cómo pudo llegar esta influencia de la arquitectura asturiana a Navarra? Quizás fruto de los enlaces matrimoniales entre reyes asturianos e infantas navarras. Otros autores datan al hórreo de Iracheta en los años finales del siglo XI o en la primera mitad del XII, en época románica.

Otro interrogante es la razón por la cual se construyó un hórreo en piedra, mucho más costoso que los de madera. Probablemente se deba a los propietarios del mismo, que fueron instituciones importantes de Navarra. Así, el hórreo de Iracheta perteneció al monasterio de Irache y luego a la Corona de Navarra. A finales del siglo XII paso a ser propiedad de los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén. En el hórreo se almacenaban las rentas pagadas en grano a la Iglesia y a los reyes por los pueblos de la zona.
Pocos edificios civiles románicos se han conservado. Es una verdadera suerte tener en Navarra uno de los más singulares de la Península Ibérica.

MONASTERIO DE YARTE

El Monasterio de Yarte se encuentra en el concejo de Lete, perteneciente al municipio de Iza, en el noroeste de la Cuenca de Pamplona, a 20 minutos de Pamplona. El desvío a Lete se encuentra en la carretera NA-7010 que comunica Ororbia con Irurtzun.



Lete es una pequeña población con tan sólo 32 habitantes (2014). Un lugar apartado y silencioso donde es difícil imaginar la importancia que tuvo en la Edad Media. El nombre de Lete viene del linaje Lete o Lehet, uno de los más importantes de la nobleza del antiguo reino de Navarra. Los Lete figuraron entre los doce ricoshombres principales de Navarra. Tal era su importancia que el escudo de los Lete figura entre los que adornan las claves del refectorio de la catedral de Pamplona, lugar donde también figuran los escudos de varios reinos europeos que recuerdan que el refectorio de la catedral de Pamplona fue lugar de cortes, consejos y audiencias reales, acontecimientos en los cuales, en muchas ocasiones, estuvieron presentes los Lete. Uno de ellos, Martín, figura incluso como testigo del testamento de Alfonso el Batallador y en documentos de otros reyes navarros.

Seguro que más de una vez los Lete asistieron a misa en la iglesia del hoy abandonado Monasterio de Yarte. La iglesia románica de Santa María de Yarte se encuentra entre el caserío de Lete y el río Arakil. Aunque la construcción actual data del siglo XII el origen del monasterio es anterior. El monasterio de Yarte fue donado por el rey Sancho el Mayor en 1024 al abad Leoario de Albelda. Esta es la primera mención escrita del monasterio. Más tarde el rey García el de Nájera cedió Santa María de Yarte al monasterio de Irache en 1045 junto a otras dependencias a cambio del castillo de Monjardín. Desde entonces del monasterio de Yarte dependieron otras propiedades del monasterio de Irache cercanas, centralizando el lugar las rentas eclesiásticas. La decadencia y abandono del Monasterio de Yarte llegó con la desamortización, en 1837.


El monasterio hoy es de propiedad privada pero visitable en su exterior. La iglesia románica, lo único que queda del monasterio medieval, es sencilla, con cabecera semicircular y nave única. Carece de decoración escultórica. El monasterio de Yarte está declarado Bien de Interés Cultural desde el año 2002. Aprovechando esta declaración de Bien de Interés Cultural que reconocía el valor patrimonial del monumento, entre 2002 y 2006 el Gobierno de Navarra restauró la iglesia.

Conviene completar la visita al monasterio de Yarte acercándonos a Lete para ver la iglesia de San Millán, también románica aunque algo posterior. En su interior se guarda una virgen románica. Se cree que esta virgen es la misma que estaba en el monasterio. Hoy la encantadora imagen medieval hace compañía a los pocos vecinos del lugar. Si hablara que historias podría contar del monasterio, de los Lete y de este hermoso rincón de la Cuenca de Pamplona.


© Julio Asunción

PUENTE DE SAN PEDRO Pamplona


El río Arga acaricia suavemente las murallas de Pamplona. El Arga es el río más navarro ya que sus 145 kilómetros de recorrido transcurren en su totalidad por tierras de la Comunidad Foral. El río rodea el casco viejo de Pamplona como si fuera el foso inundado de un gran castillo. Es uno de los pulmones verdes de Pamplona. La vegetación de sus riberas es un agradable y largo paseo muy frecuentado por los pamploneses. Pero también el río Arga es un exponente de riqueza monumental. Varios puentes medievales lo atraviesan uniendo la parte antigua de Pamplona con los barrios más modernos de la ciudad como la Chantrea o la Rochapea. Estos puentes están declarados Bien de Interés Cultural. Quizás el más conocido sea el puente de la Magdalena, por el que desde hace siglos llegan a Pamplona los peregrinos que siguen el Camino de Santiago. Pero el que se considera el puente más antiguo de Pamplona es el Puente de San Pedro.



Se cree que su origen fue romano, por lo que estaría unido a la historia de la ciudad desde sus comienzos, cuando Pamplona era la Pompelo romana fundada por el general romano Pompeyo.

El puente de San Pedro nos recuerda que no sólo el asentamiento del reino de Navarra llevó a la construcción de edificios religiosos. También los caminos se adecentaron y se construyeron puentes que sustituían a otros más precarios o a los antiguos vados de los ríos. El puente románico de San Pedro toma su nombre del cercano convento de San Pedro, hoy convertido en un moderno museo de educación ambiental.
El puente de San Pedro se modificó en la Edad Media tomando el aspecto que tiene actualmente. Tiene 60 metros de longitud y tres arcos de medio punto con 11 metros de luz en el vano más alto, el central.
El puente está cerca de las piscinas de Aranzadi y junto a una de las zonas verdes más singulares de Pamplona, la isleta de Aranzadi, una pequeña isla que se encuentra en medio del Arga y que es un oasis de paz donde podemos encontrar un chopo negro y un plátano de sombra que están declarados Monumentos Naturales. Desde la isleta de Aranzadi tenemos una de las mejores vistas del puente de San Pedro.
¿Cuántos caballeros, legionarios romanos, comerciantes, guerreros, soldados o lavanderas habrán pisado estas antiguas piedras para atravesar el río Arga? El puente calla. Seguramente está escuchando al río Arga, que desde hace 2.000 años le cuenta historias de la montaña donde nace.




Dos libros para conocer Navarra

La Guía arqueológica de Navarra nos acerca a la Prehistoria y a la época romana de Navarra. Cuevas donde habitaron los primeros navarros, monumentos megalíticos, villas y ciudades romanas desfilan por sus páginas facilitándonos un viaje al pasado de Navarra.
En 8 planes para conocer Navarra se plantean ocho propuestas donde visitaremos árboles monumentales, bosques excepcionales, seguiremos las huellas de dos de los más importantes reyes de Navarra y descubriremos algunos de los monumentos medievales más desconocidos de Navarra.