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Portada norte de la Iglesia de Santa María de Ujué


Uno de los grandes atractivos de la iglesia de Santa María de Ujué es la escultura gótica que adorna las dos portadas y el paseo de ronda. Todo el trabajo escultórico fue realizado a lo largo del siglo XIV.

En otro artículo (ver aquí), ya tratamos la magnífica portada sur, obra de un artista de gran calidad y refinado trabajo. La portada norte es totalmente distinta. Las esculturas son de un autor de menor calidad pero que estaba más influenciado del simbolismo del románico aunque las esculturas son del siglo XIV, góticas. 

La portada carece de tímpano, pero en los capiteles encontramos escenas misteriosas y alusivas al mal, al pecado y a los siervos del diablo.

A la izquierda, vemos tres personajes, dos humanos y uno simiesco en el centro. De este grupo el de la derecha se está masturbando, y es muy probable que el de la izquierda, al que le falta un brazo, también lo estuviera haciendo o en todo caso también estaría en una actituz procaz, ya que también se encuentra desnudo. El hombre-simio el centro podría representar la animalidad de sus acompañantes dedicados a tan lujuriosa y pecaminosa tarea según los cánones de la época.


La siguiente escena es bastante enigmática. Una mujer con un árbol arrancado en la mano que da de comer a un jabalí hembra, distinguible por las tetas del animal.

 
La siguiente escena se ha identificado como Sansón matando al león. No lo tengo nada claro. El personaje más parece una mujer, incluso la de la escena anterior.


El siguiente personaje es un mono tocando un instrumento musical y vestido con ropas que pudieran ser de monje.
Luego vemos a una mujer con un monje junto a una cuba. La figura de la mujer, que puede ser la misma que aplacaba al jabalí y dominaba al león ahora controla la gula del monje que seguramente buscaba beber del barril.


Por último un centauro que pelea contra un extraño personaje. En el escudo del centauro la cara de otro mono.


De este lado de la portada podemos destacar la presencia recurrente del simio como símbolo del pecado y como desviación del comportamiento humano hacia lo animal. Hay una crítica al comportamiento libertino de algunos monjes, como el que tiene que ser parado por la mujer para que no se de a a bebida o el mono monje que se entretiene tocando música en vez de preocuparse en rezar o hacer otras tareas más propias de su condición. La mujer que controla a los animales y al monje podría ser la representación de una santa a la que se le tuviera especial devoción por los promotores de la portada. Pero su identificación es un misterio. Se la ha querido identificar con Santa Margarita, pero en la iconografía de esta santa se la suele representar con un dragón.

En el lado derecho vemos la escena de un exorcismo. Un hombre tiene a una mujer atada del cuello y se pueden ver los restos del demonio (sólo quedan las uñas) que sale de la cabeza de la mujer. Otra mujer (¿quizás la misma santa del otro lado de la portada?) observa esta lucha contra el mal.


La escena del exorcismo tiene su paralelo con otra en la que otro hombre (quizás San Bartolomé, el santo exorcista o incluso el mismo Dios) que controla con una soga a dos demonios que portan en su espalda las almas de los condenados.


La siguiente escena representa el infierno, con la bestia Leviatán devorando las almas de los condenados.


Luego una serie de animales, algunos monstruosos y acaba el grupo escultórico curiosamente con el busto de una mujer, una reina, que contrasta fuertemente con los animales y la representación el infierno cercana. Frente a ella, al otro lado del arco del contrafuerte hay el busto de un hombre, un rey. Se ha identificado habitualmente con Carlos II el Malo. Yo creo que seguramente se trate de Luis el Hutin, bajo cuyo reinado se construyeron las naves góticas y seguramente esta portada que parece anterior a la portada sur.
En el lado derecho se vuelve a hacer hincapié en la lucha del bien contra el mal. El exorcismo avisa a los feligreses del peligro que corren de caer en las garras del mal, que siempre está acechando. Pero les da la esperanza de ser ayudados para combatirlo, pues la escena de los demonios atados da testimonio de las fuerzas del bien sobre el mal. 
El Leviatán, el monstruo del infierno, advierte del futuro horroroso para los pecadores. Y es que para tener la ayuda de las fuerzas del bien hay que ganárselo.
Sobre la puerta un crismón, la representación de Dios, Jesús y la Trinidad. El crismón convierte la puerta de la iglesia en la Puerta del Cielo. El mal, representado en los personajes esculpidos en la portada, queda fuera. El crismón señala el territorio sagrado, el hogar del bien, donde el mal no puede habitar..
La puerta norte de la iglesia de Santa María de Ujué es toda una lección que nos acerca al modo de pensar y a los temores de aquellos hombre y mujeres de hace 700 años.

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© Julio Asunción
julioasuncion@hotmail.com

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